La libertad de los periodistas en las redes sociales

Social Media 01

Ilustración de Gerardo Obieta – @G_Obieta

El tuiteo entre dos periodistas brasileños provocó el despido de ambos (el subeditor de política del diario Folha de São PauloAlec Duarte y la reportera de Agora SP, Carol Rocha) a principios de mes.

La defensora del lector de Folha puso más leña al fuego al criticar a los dos periodistas por hablar de un obituario que estuvo listo con anticipación del exvicepresidente brasileño José Alencar.

El diálogo entre los dos empleados del Grupo Folha incluyó una crítica y el recuerdo de la publicación errónea de Folha.com sobre la muerte del senador Romeu Tuma.

Este caso es parecido al de los periodistas Octavia Nasr, que fue despedida de CNN por un tuiteo, Felipe Milanez, que salió de National Geographic Brasil por la misma razón, y de otros problemas de periodistas por sus cuentas de Twitter.

En Ecuador hay muchos casos de periodistas que se dan sus opiniones en Twitter, pero sin repercusiones, hasta el momento. Un caso es el del periodista de Teleamazonas el de Milton Pérez, que envió mensajes de apoyo a un político. ¿Tampoco hubiera habido reacción del medio si los mensajes apoyaban, por ejemplo, al Gobierno?

Del texto de la defensora del lector de Folha se destaca la frase final: “Quien más lucha por la libertad de expresión necesita restringir la propia para no perder la razón”.

Transcribimos traducidas las partes más importantes de este conflicto aparecidas en el blog de Carol Rocha y la discusión que provocó. Pero antes, unas preguntas:

  • ¿Tiene sentido que un periodista critique, en público, a un sitio de la misma empresa?
  • ¿Es desagradable recordar un problema reciente de divulgación errónea?
  • ¿Las cuentas en Twitter, Facebook u otras redes de los periodistas deben ser vistas sólo como personales?

Transcripción:

Blog Veneno Antimonotonia, de Carol Rocha 

Ahora sí, #prontofalei

La columna del defensor del lector de hoy de Folha de S. Paulo es sobre un intercambio de tuits entre dos periodistas de la empresa – de hecho, experiodistas de la empresa. El “reportero de Agora”, en este caso, yo soy. El diálogo, en tres frases, es el que está abajo, en el texto de Suzana Singer -y contrariamente a lo que algunos dijeron, no fue borrada, sigue ahí en twitter.

A continuación se presentan, en orden, la columna publicada hoy, el correo electrónico que envié a Suzana el jueves, después de mi renuncia y luego la respuesta.

Y cada uno que saque sus conclusiones.

Mi conclusión es: los periódicos subestiman la inteligencia de los lectores. Para el defensor del lector, no es bueno recordar a los lectores que el periódico comete errores. Tampoco es bueno admitir en público que el periódico que lucha y exige libertad de expresión práctica la censura interna. Más allá de mi caso, ¿quién no recuerda el Falha de Sao Paulo (http://falhadespaulo.tumblr.com/)?

No he perdido la esperanza de encontrar un día en una sala de redacción un editor valiente como Ricardo Noblat, que fue lo suficientemente honesto como para encabezar con un “erramos” en el Correio Brasiliense (y se llevó el Premio Esso por esa razón).

LA COLUMNA DE HOY

#prontofalei

La blogosfera da a cualquiera la oportunidad de dar a conocer lo que pasa por su mente todo el tiempo. En el periodismo, sin el filtro de la edición, esa modernidad también ha sido una fuente de problemas. El miércoles, tras el anuncio de la muerte de José Alencar, se publicó en Twitter:

Reportero de Folha: “Nunca ha estado tan listo un obituario. Sólo se debe pulsar el botón”.

Reportero de Agora: “Pero en Folha.com nada… se olvidó de pulsar el botón lol (risas)”.

Reportero de Folha: “Sí, el mejor consejo. El último en dar a conocer cualquier muerte. Es el precio por un error muy grave”.

Un diálogo malo, desde todos los puntos de vista. Es insensible mostrar al lector que hay obituarios listos a la espera del momento preciso para su publicación. No tiene sentido que un periodista critique, en público, a un sitio de la misma empresa. Y no deja de ser desagradable recordar un problema reciente por la divulgación errónea, por Folha.com, de la muerte del senador Romeu Tuma.

En enero, un fotógrafo que colabora con Agora, que cubría las elecciones para la presidencia del equipo de fútbol Palmeiras, escribió: “Mientras los cerdos se deciden podrían enviar más bocadillos y refrescos para ver el juego de Timão  (sobrenombre del equipo Corinthians, el mayor rival del Palmeiras) en la sala de prensa”. La reacción fue rápida y violenta: fue golpeado por guardias de seguridad del equipo.

Es difícil convencer a los periodistas que sus cuentas en Twitter, Facebook u Orkut no pueden ser vistas sólo como personales. El periodista es seguido, recomendado, también como un representante del lugar donde trabaja.

En un comunicado de 2009, que merece ser actualizado, el jefe de la Redacción recordó que todos deben seguir los principios del proyecto editorial cuando están on-line.

Sería bueno examinar eso. El periodista no puede declarar su voto político, atacar a artistas, maldecir al equipo de fútbol rival, discutir con los lectores, expresar prejuicios o intentar obtener ventajas personales (reclamar, por ejemplo, de un mal servicio en un restaurante para que sepan que él es de la prensa).

Es muy limitante, pero el reportero debe tener en cuenta que mañana podría ser acusado de una opinión “inocente”. En un día de guardia, alguien de la sección Deportes puede ser asignado para entrevistar a un político. ¿Y si ha publicado unos días antes de que el sujeto es un “corrupto contumaz”?

Quien más lucha por la libertad de expresión necesita restringir la propia para no perder la razón.

Correo electrónico enviado al defensor del lector el jueves

Hola, Suzana. ¿Todo bien?

Soy la periodista de Agora que usted citó en las críticas internas de ayer.

Escribo porque me gustaría entender mejor su interpretación del intercambio de mensajes en twitter. ¿Qué era tan malo para el periódico de aquello?

Hasta Comunique-se trató sobre el hecho de que Folha.com se haya tomado tanto tiempo para dar la noticia de la muerte de Alencar.

¿No cree que es hipocresía negar el tema _o censurar comentarios al respecto_ de que después de la noticia errónea sobre la muerte de Tuma, la atención se ha reforzado? Nada más natural.

Más hipocresía hay en un periódico que se preocupa tanto por la libertad de expresión, que dice no admitir ningún tipo de censura, practicar la misma censura en contra de sus empleados. Recuerdo que el reglamento dice algo como “estamos abiertos a la crítica”. ¿En serio? No conozco a nadie que hay criticado a Folha y no haya sufrido represalias.

Estoy siendo muy honesta cuando digo que no sabía lo que podía ser tan grave en los tres tuits que culminaron con mi renuncia y también la de mi amigo, Alec. Los mensajes no tuvieron ninguna repercusión, excepto por las críticas suyas. Nadie retuiteó, ningún lector se sintió ofendido. Nada. A diferencia de otros casos de twitter que culminaron con renuncias (el director de Locaweb que insultó al club que la empresa patrocina, del fotógrafo atacado en el Palmeiras, de un pasante que insultó a los nordestinos, etc.).

Tengo que entender esto porque creo que el trabajo del Defensor del Lector es muy importante, fundamental, en esta época con una credibilidad del periodismo tan discutible. Mi madre fue una de las primeras “ombudsman” en el país en un momento en que casi ninguna compañía tenía esa función. Ella no es una periodista -fue defensor del usuario por más de 10 años en una empresa de seguridad privada. Y tengo una gran admiración por esa función, independientemente del sector en el que se practica.

Además, estoy casada con una periodista con más de 20 años en la profesión que, además de estar todavía activo en la redacción, es también un profesor de Comunicación. En casa siempre discutimos mucho acerca de todas las teorías del periodismo, las complejidades de la profesión, lo que se enseña en el aula y lo que realmente se hace en la redacción. Y no podía ver ninguna razón para que estos mensajes culminaran en una crítica tan dura y el despido. Tal vez vale la pena una advertencia, una orientación del periódico. Después de todo, ¿en qué parte del balance entran los servicios prestados, las horas de dedicación a este trabajo? ¿Será que un comentario descalifica totalmente al profesional?

Y con toda esta historia me vino a la mente un pasaje de un libro muy bueno de Eugenio Bucci, cuando tenía un discurso diferente al que predica hoy en día, y podría ser objeto de sus reflexiones como crítica del diario. El libro se llama Sobre ética y prensa. En el capítulo 2, titulado “El síndrome de la autosuficiencia ética”, que trata de explicar por qué la prensa es tan aficionada a discutir la ética de los demás, pero no hablar de ella. “Es como si la prensa proclamara: Mi trabajo es informar al público, pero mis valores no están en litigio, mis métodos no son incumbencia de nadie, son buenos, correctos y justos por definición”.

Los medios de comunicación pasan todo el tiempo señalando, criticando y denunciando todo y a todos para no tener que discutir y justificar sus propios fracasos.

Un abrazo,

Carol Rocha

RESPUESTA DE LA DEFENSORA DEL LECTOR

Carol,

muchas gracias por tu mensaje, de verdad.

No tengo nada que ver con la renuncia, porque no tengo ninguna participación en las decisiones de los directivos. Pero puedo decir que lamento mucho la salida de ustedes y me siento mal por haber traído esto a la crítica interna.

Creo que el diálogo de ustedes es, por lo menos, inapropiado. No es bueno recordar al lector que los obituarios están listos en espera de la muerte de seres queridos por el público, no tiene razón el criticar a otro medio de comunicación (sobre todo siendo de su mismo grupo) o resucitar errores graves recientes.

Más que todo eso, creo que es importante que los periodistas se controlen, que no pongan sus opiniones en Twitter en cualquier momento, sin pensar. Ha ocurrido antes: Alec criticó en Twitter la sección de Deportes durante la Copa Mundial, la editora política lamentó el error de la muerte de Tuma, etc.

No creo que esto sea censura. Folha tiene una forma de hacer y recibir críticas (panel del lector, defensor del lector, el blog de crítica interna, la sección Erramos). Imagínese si todos los periodistas decidieron poner en la red los errores de sus colegas y detractores.

¿Usted quiere que publique su mensaje en el blog de las críticas de mañana? La idea es que eso sirva para las discusiones internas.

En la columna del domingo cito el caso sin identificar a usted o Alec, por eso no pensé en buscarlos para obtener el “otro lado”. Creo que es mejor así, pero si usted prefiere tener un espacio para responder, me lo dice.

att

Suzana Singer

Defensora del lector de Folha

Y así sigue la prensa brasileña, hablando de sus derechos para no tener que hablar de sus obligaciones.

FIN…

Enlaces de interés:

@Columna5

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Un comentario en “La libertad de los periodistas en las redes sociales

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