Dudar hasta de su madre, el deber olvidado por los periodistas

Toda noticia tiene al menos dos lados. Las primeras versiones suelen dar una visión parcializada de los hechos, pero hay medios que las lanzan como verdades.

Esta es la historia: En Guayaquil, un ciudadano, cuya esposa e hija (o hijo) eran asaltados persigue en su carro a uno (o a dos) delincuentes que iba en moto y les lanza el carro. El supuesto delincuente muere aplastado y el chofer del automotor escapa.

En el caso indicado, varias versiones se dieron luego que contradijeron la primera información repetida en varios medios (Primera versión de El Telégrafo acá, Extra acá  y El Universo acá).

Para reforzar la idea, diario El Universo incluso presentó un gráfico que presentaba a un hombre con actitud malvada, perseguido por un vehículo que luego le atropella.

El gráfico, además, no aplica el axioma “muestra sólo lo que sepas”, de Charles Blow, subdirector de diseño de The New York Times, quien también tuiteó hace poco la frase: “Graphics director in me: If you don’t have details, don’t do a graphic. You only make yourself look foolish” (El director de artes gráficas a mí: Si  no tienes detalles, no hagas un gráfico. Sólo te hace parecer un tonto). ¿Esa cara de malo era la del fallecido o solamente buscaba acentuar la idea de que era un delincuente?

(Infografía tomada de El Universo. Cubrimos los apellidos para proteger las identidades)

“Si tu madre te dice que te quiere, compruébalo”, es una premisa del periodismo estadounidense que sirve de mucho pero que no siempre se aplica.

“Por principios y por ética, los periodistas tenemos dos defectos convertidos en virtudes: la duda y la suspicacia, dice Rubén Darío Buitrón y también que “un periodista-periodista (…) no puede, no debe confiar en ninguna fuente”.

En el caso indicado, varias versiones se dieron luego que contradijeron la primera información. Practiquemos la duda, lancemos suspicacias, solamente como ejercicio:

Dudas

Duda: ¿En realidad el ciudadano “lanzó su carro” contra un delincuente?

Versión: En los días siguientes, el autor del hecho, sus familiares y hasta la familia de la víctima aseguraron que fue un accidente (“Jamás le lancé el carro a los delincuentes”“Mi esposo no quería matar a nadie”. Según su hermano, “el deceso se debió a un accidente de tránsito”).

Suspicacia: ¿Y si en realidad solamente se trata de un homicidio preterintencional, lo que cambia la figura penal y las sanciones?

Duda: ¿El muerto fue en realidad un delincuente?

Versión: Su familia asegura que era un comerciante de carne que buscaba vender su producto en el lugar donde murió. (“Era un muchacho trabajador”. “No era delincuente, él se dedicaba a la compra y venta de carne”).

Suspicacia: ¿Y si el “asaltante” no cometió ese delito?

Duda: ¿El fallecido era el asaltante, o fue otra persona?

Versión: Según el parte de la Comisión de Tránsito, había otra moto que se puso delante del carro. (“Un morador señala la presencia de dos motos en el sitio”).

Suspicacia: ¿Y si el muerto  fue una persona que pasaba por ahí?

Duda: Aunque esto no revela nada, pero ¿el fallecido tenía antecedentes o no?

Versión: Según unos no, mientras que otros dicen que sí. (“Según la Policía, el fallecido no registraba antecedentes penales”. “La Policía indicó que tenía un antecedente delictivo en 1996”)

Suspicacia: ¿Y si el muerto era un hombre honesto?

Duda: Otra vez, esto no revela nada, pero ¿el autor del accidente tenía antecedentes o no?

Versión: En un medio se dijo que el autor del accidente tiene antecedentes. (“Estuvo preso durante un año y fue sobreseído por el delito de plagio, también ha sido demandado por tráfico de personas”).

Suspicacia: ¿Y si estamos elevando a la categoría de héroe a un delincuente?

Duda: ¿Fue en realidad un asalto, o fue otra cosa?

Versión: Según el abogado del fallecido, ese día hubo una pelea callejera.

Suspicacia: ¿Y si el muerto y el autor de la muerte tenían un conflicto anterior? ¿Y si fue una simple pelea que terminó mal? ¿Y si el autor de la muerte actuó así por temor debido a algún hecho relacionado con sus antecedentes?

Suspicacias mayores: ¿Y si todas nuestras dudas invalidan la versión inicial? ¿Y si el supuesto delincuente es la víctima y el ciudadano que lo atropelló el victimario? ¿Y si la noticia inicial era: “Un joven trabajador, padre de familia, deja en la orfandad a cuatro niños luego de ser asesinado por un hombre con antecedentes penales luego de una pelea callejera”?

Tal vez ahí nos hubiéramos ahorrado tanto odio que va conformando, en el ciudadano común y corriente, a una persona muy similar al delincuente que dice combatir (“Ciudadanos apoyan y justifican a Alarcón”. “Debate por muerte en defensa propia”). Aunque siempre hay alguna voz desde el humanismo y la prudencia, que proclama el respeto a la vida, como Margarita Lasso.

Para muchos periodistas, las respuestas serán obvias, pero el deber, el verdadero deber del periodista no es dar respuestas, sino plantearse dudas.

No tragarse todo es la regla para no caer en errores como cuando los medios que creyeron a dos periódicos paraguayos sobre una frase del presidente Rafael Correa (que luego rectificó El Comercio y que La Hora puso como un desmentido del Gobierno), o como los periodistas que creyeron al Hugo Chávez falso, o como muchos otros casos.

Enlaces de interés:

@Columna5

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