El Telégrafo cambia uno de sus patrones, pero cambia poco

El Telégrafo, el diario manejado por el gobierno nacional, mantuvo durante los últimos años un patrón de comportamiento, una pauta reconocible, predecible y a veces hasta risible: todo lo que era a favor del gobierno se destacaba, se ponía en escena. Lo que era en contra del entonces presidente Rafael Correa, su vicepresidente, Jorge Glas, o sobre cualquier elemento negativo de esa administración, era respondido, atacado, menospreciado o simplemente ignorado.

Con la llegada al poder del presidente Lenín Moreno las cosas cambiaron. Ese comportamiento asumido por El Telégrafo, el de la defensa de todo lo que huela a correísmo, casi desapareció.

Ese patrón cambió, pero poco cambió.

El Telégrafo usaba el establecimiento de la agenda (agenda setting) y el encuadre (framing) para fines propagandísticos partidistas.

La definición de la agenda y el encuadre de las noticias (lo que se muestra de los hechos publicados) son elementos que Correa siempre criticó a los medios privados, pero que el diario gubernamental los usaba a favor del entonces presidente.

Al poco tiempo de asumir el gobierno, Moreno colocó a Andrés Michelena, uno de sus hombres de confianza, en el manejo de los medios mal llamados públicos. Fue contratado un exeditor de El Comercio, Fernando Larenas, para dirigir el diario estatal y recontrató a Hernán Ramos (hoy fuera del diario), quien fue el segundo a bordo del anterior director, Orlando Pérez, y director encargado de este periódico un par de meses durante el último año del correísmo.

Larenas llegó con el discurso del cambio, de hacer periodismo, de no ser un órgano de propaganda, un periodismo por donde circulen todas las voces, decía. El discurso sonaba bien y más al venir de alguien que trabajó en El Comercio, un medio más equilibrado y serio que el promedio nacional.

Pero, ¿en realidad cambió El Telégrafo?

Es difícil cambiar un diario en poco tiempo (ya van casi seis meses), porque eso significa modificar la cultura de la sala de redacción, luchar contra la resistencia al cambio y, en ocasiones, invertir mucho dinero.

No es fácil, pero hay cosas que se pueden ver de un día para el otro. Solamente falta decisión, como la que se necesitó para sincerar las cifras de circulación de El Telégrafo, infladas durante la anterior administración.

Y hay otras cosas mucho más rápidas de ejecutar cuando están a cargo de quienes llegan con la idea de cambio. En un periódico, eso se refleja en la portada. Ahí, donde el director tiene todo el poder de decisión, se puede colocar el faro que guíe un cambio.

La portada o tapa es un declaración de intenciones, de lo que quiere un diario, de cómo quiere ser visto. Es una ratificación diaria del “esto somos”.

¿Y qué es ahora El Telégrafo? Respuesta: Lenín Moreno.

La cara de Moreno

La imagen que dominaba las portadas de El Telégrafo, Rafael Correa, ha desaparecido. Ahora es la de Lenín Moreno. Cambiar algo para que nada cambie.

La cara de Moreno está por todo lado. En una revisión de las 167 portadas de El Telégrafo, del 18 de julio al 31 de diciembre del 2017, es decir, durante el tiempo que ha estado a cargo de la nueva administración, encontramos que Moreno aparece en 27 fotos (16,17 %), de ellas 19 (11,38 %) fueron principales.

Moreno serio. Moreno sonriente. Moreno distendido. Moreno amable. Moreno líder. Moreno querido. Moreno amado. Moreno satisfecho. Moreno magnánimo. Moreno cercano. Moreno estadista. Moreno esperanzado. Moreno decidido. Moreno visionario. Moreno generoso. Moreno afable. Moreno amable. Moreno firme.

Moreno solo. Moreno con el pueblo. Moreno con maquetas de casas. Moreno con sus antiguos opositores. Moreno con los niños. Moreno con las masas. Moreno con un Glas preocupado y derrotado. Moreno en la tarima. Moreno en el balcón de Carondelet. Moreno en la ONU. Moreno con los indígenas. Moreno con los militares. Moreno en bus. Moreno en su partido. Moreno en cumbres presidenciales. Moreno con sus homólogos. Moreno con sus partidarios. Moreno con el papa Francisco.

Moreno con camisa. Moreno con saco y corbata. Moreno con camisa deportiva. Moreno con chaleco. Moreno con la banda presidencial. Moreno con abrigo. Moreno en fotos. Moreno en dibujos. Moreno, Moreno, Moreno…

Esperen, todavía hay más Moreno.

El apellido de Moreno

Lenín Moreno está mencionado en los titulares de 52 portadas (el 31,14 %). La forma principal es por su apellido, pero en ocasiones se cambia a palabras como gobierno, ejecutivo o presidente.

Lo que más se repite es la palabra “Moreno”, que estuvo en 34 portadas (el 17,96 %). 21 fueron en el título principal (12,57 %).

Incluso existen fórmulas de titulación definidas y repetitivas. Por ejemplo: nombre del presidente + verbo + complemento. Se han usado varios verbos (denuncia, invita, presidió, acepta, acude, agrupa, aprieta, decide, deroga, encarga, entrega, invita, limita, pide, recibe, transparenta…), pero todavía no se les acaban y es previsible que esta fórmula se mantenga.

Esto es oficialismo puro. Pero, pausa, oficialismo no quiere decir subordinación al poder. Seguir la agenda oficial, lo hacen muchos (aunque esté mal), pero eso no quita que adopten una actitud crítica, imparcial, alejada del poder.

Quiten la pausa. En el caso de El Telégrafo, no solamente es oficialismo, es un oficialismo cargado de declaracionismo, de trasiego de opiniones desde el gobierno al papel, de cero cuestionamiento. Es un oficialismo sumiso. Es un oficialismo que sirve como instrumento del poder político.

Un oficialismo que se empeña en usar titulares para aplaudir a Moreno:

  • Moreno transparenta las cuentas fiscales del país (29/7/2017).
  • El plan de Moreno es atraer divisas (31/7/2017).
  • Moreno recibe apoyo de 72 colectivos y 22 organizaciones sociales (8/8/2017).
  • El Gobierno asistirá a víctimas de accidentes (17/8/2017).
  • El Gobierno toma la batuta en la lucha contra la violencia de género (25/8/2017).
  • El discurso de Moreno afianza su aceptación (28/8/2017).
  • Moreno limita viajes, asesorías y contrataciones (7/9/2017).
  • Moreno llevará un mensaje de paz a la ONU (18/9/2017).
  • Ecuador lideró propuesta social (23/9/2017).
  • Gobierno mejora la relación entre el capital y el trabajo (19/10/2017).
  • Cedatos: Aceptación de Moreno es del 73% (11/11/2017).

Titulares en los que la noticia no es las fiestas de las ciudades (ya de por sí un tema flojo), sino que Moreno acuda o que su agenda se trate en esas celebraciones:

  • Lenín Moreno presidió los festejos por los 197 años de Independencia de Cuenca (4/11/2017).
  • Lenín Moreno y su gabinete sesionaron en Ambato por las fiestas de la ciudad (10/11/2017).
  • Plebiscito fue el tema en homenaje a Quito (7/12/2017).

Titulares en los que la noticia es lo que dijo Moreno:

  • “Que (Correa) no se esconda en las fronteras”: Moreno (22/11/2017).
  • “Sacaremos adelante este proyecto” (13/9/2017).
  • Moreno: “Los miembros del CPCCS deben irse a su casa” (26/10/2017).
  • Lenín Moreno a los jueces: “Practiquen la independencia” (9/9/2017).

Diga lo que diga, incluso obviedades o generalidades:

  • “El diálogo es la herramienta para construir sociedades de paz” (21/9/2017).
  • Lenín Moreno: ‘Tenemos que respetarnos’ (7/11/2017).

Titulares en los que es noticia alguna denuncia de Moreno:

  • Lenín Moreno denuncia espionaje en su despacho (16/9/2017).
  • Moreno deroga el Decreto 16 y denuncia fallas en 640 obras (24/10/2017).

Titulares en los que se muestra la bueno que es Moreno y lo malo que es Glas:

  • Moreno entrega bonos y Glas se dedica a la política (5/8/2017).
  • Moreno acude al pueblo; J.G. con prisión preventiva (3/10/2017).

Titulares en los que la noticia pasa por Moreno, no por los hechos, sino por su presencia en ellos:

  • Lenín Moreno se reunió con los delegados de Santos y del ELN (29/8/2017).
  • 100 días de Lenín Moreno (31/8/2017).
  • Moreno se reunió con presidentes en la ONU (20/9/2017).
  • Moreno encarga la Vicepresidencia a su ministra de Vivienda (5/10/2017).
  • Presidentes Moreno y Hernández se reunieron (14/10/2017).
  • Moreno acepta salida de León de la CFN (22/12/2017).

En resumen: el presidente de la república apareció en 63 portadas (37,72 %), con foto o nombre y en muchos casos con ambos. Es decir, el lector de El Telégrafo recibió, en promedio, una dosis de Moreno en primera plana cada tres ediciones.

¿Medios públicos?

No todavía.

Ha cambiado uno de los patrones de El Telégrafo, es cierto. Tal vez ya no se mancille la honra de nadie ni se mantenga la guerra con los medios privados, porque ya no es necesario, como dijo Michelena. Al final, ya son y dicen casi lo mismo. Pero en buena parte sigue siendo el mismo medio gobiernista de antes, pese a que el mismo presidente les pidió lo contrario: “No se puede convertir a los medios de comunicación en herramientas de propaganda del Gobierno de turno”

Otra vez la agenda setting y el framing para beneficiar a un político. Otra vez El Telégrafo convertido en periódico oficial.

A los anticorreístas les debe complacer que no se vea al expresidente en las páginas de El Telégrafo y que no sea un cuartel para la guerra política violenta. A los periodistas, en cambio, nos debe preocupar que esos sean los únicos cambios; buenos, pero insuficientes.

Todavía se siente ahí el espíritu de los periódicos gobiernistas (El Telégrafo y el otro diario del gobierno, El Tiempo) que llegaron a su clímax de parcialización durante las elecciones del 2017 para apoyar a ¿adivinen quién?:

El Telégrafo (6/feb./2017).

El Tiempo (6/feb./2017).

Ahora, para terminar el año, El Telégrafo publicó una primera plana dibujada, en la que también apareció Lenín Boltaire Moreno Garcés:

El Telégrafo (31/dic./2017).

(Un reto: ¿cuántas veces aparece Moreno en esta portada?).

Mientras su director lanzaba un aplauso de pie por su jefe mayor: “El insulto como arma política fue desterrado”, aseguraba Fernando Larenas para cerrar el año.

Así no debería ser un medio, ni público ni privado. Porque periodismo, el verdadero periodismo, es publicar lo que alguien no quiere que se publique. Lo demás son relaciones públicas. O, como dijo un periodista gringo: “Cualquier cosa que un patrón quiera ver publicada es publicidad; cualquier cosa que no quiera ver en el periódico es noticia”.

Esperar todavía que El Telégrafo cambie y se convierta en un periódico de verdad, en un perro guardián del poder (pdf), es, como dice Ricardo Tello, una soberana ingenuidad. Más cuando existen denuncias de imposición de temas y enfoques a sus periodistas.

Cómo tener medios públicos

Hoy, en el Día del Periodismo Ecuatoriano, sumamos un año más sin medios públicos, pero con muchos medios del gobierno. Para que eso cambie no solamente se necesita la voluntad de sus empleados, sino decisiones que los conviertan en verdaderos medios públicos, mucho mejores que los privados: independencia administrativa (que el gobierno no ponga a los directivos), independencia económica (que no dependa del dinero del gobierno ni de los anunciantes) y, como contrapeso, un fuerte control y vigilancia desde diferentes sectores, sobre todo ciudadanos y profesionales.

Si no, en vez de perros guardianes, los medios del gobierno seguirán siendo perros falderos.

Juan Francisco Beltrán


 

Notas relacionadas:

De la propaganda al marketing. Ricardo Tello Carrión.

¿Qué es y de qué sirve un medio público? Rubén Darío Buitrón.

El Telégrafo, el periódico que ya fue.

La mentira que se le cayó a El Telégrafo.

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Tres youtubers para adultos no ‘millennials’ que recomendamos seguir

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Los youtubers han creado un estilo nuevo, una forma diferente de hablarle a los jóvenes a través de videos alojados en Youtube. ¿Jóvenes? En realidad, los youtubers no son solamente para aquellos etiquetados de forma injusta, imprecisa e incorrecta bajo el nombre de “millennials”.

Hoy reivindico a los youtubers que nos gusta a quienes somos un poco mayores, para los de la generación x, los “baby boomers”… o para quienes tienen más de 40 (o de 43, como Daniel Samper).

Menciono tres a quienes sigo y son los que más me gustan. Dos son colombianos y una es española. Por lo general hablan de los hechos de sus países, claro. A quienes no somos de Colombia o España ni vivimos en esos países, su gracia y calidad los hace imprescindibles para enterarnos de esas realidades y escuchar una opinión al respecto.

Tienen varias cosas en común: humor, seriedad (no es contradicción: dicen cosas serias con gracia), éxito y que los tres iniciaron a mediados del año 2016.

Aunque esta casa no acostumbra a regalos navideños ni de reyes, les deja este regalito para iniciar bien el año 2018 (el orden no implica preferencias):

1. #HolaSoyDanny.

holasoydanny

Daniel Samper (de la portada del libro Hola soy Danny).

Daniel Samper Ospina, uno de los articulistas más interesantes de Colombia, se convirtió hace algo más de año y medio en “uno de esos muchachos que graba videos.

Lo tenía fácil, porque, como lo admitió, los youtubers “dicen todas las pendejadas que se les ocurren, así no lo piensen mucho (como los columnistas)”.

Y de ahí en adelante, el éxito. Vino su puto libro (con el que quiso imitar a Germán Garmendia y colapsar la Feria del Libro de Bogotá), después su puta obra, invitaciones de otros youtubers, notas en medios internacionales

Los videos del canal #HolaSoyDanny tienen mucho éxito. Los más vistos son:

Mi primer video XXX: No apto para menores de 40. Con la actriz porno Esperanza Gómez (y tal vez gracias a ella) tiene casi tres millones de vistas.

Fuimos a marchar contra la corrupción (pero no les gustó) ft. Vladdo (ganador del premio Simón Bolívar de periodismo en la categoría de mejor programa de opinión de televisión). 966.000 vistas.

Mi primer video youtuber a los 40. 789.000 vistas.

¿Renuncio o no renuncio? 686.000 vistas.

Mi barriga: Una pesadilla de 40. 607.000 vistas.

Enlaces:

Este es su canal de Youtube: #HolaSoyDanny.

Su Twitter: @danielsampero.

Su Facebook: DanielSamperO.

Su Instagram: @danielsamperospina.

Acá puedes leer sus artículos: Daniel Samper Ospina.

Este es el video más reciente y es un buen resumen del canal durante estos últimos meses:

2. Marta Flich.

marta flich

Marta Flich (tomado de facebook.com/marta.flich).

Marta Flich no solamente es una muy buena crítica que derrama sarcasmo. Es, además, alguien “que hace que la economía sea sencilla y divertida“.

Es economista y actriz. Sus dos profesiones le ayudan a que sus videos sean más efectivos.

Tras el éxito de su canal, vino el fichaje por parte de El HuffPost y empezó a llamar más la atención de los medios.

Su canal propio en Youtube está sin actualización desde hace un año y desde entonces la encontramos en el de El HuffPost.

De sus dos canales, estos son los videos más vistos:

No te chines. 72.000 vistas.

La República de Catalunya. 50.000 vistas.

La cena de los idiotas. 36.000 vistas.

¡No os marchéis! El llamamiento de Marta Flich a los catalanes. 31.000 vistas.

¡Qué coñazo con el feminismo! 30.000 vistas.

Enlaces:

Este es su canal en Youtube: Marta Flich.

Su Twitter: @martaflich.

Su Facebook: Marta Flich.

Su Instagram: @martaflich.

Y el canal de El HuffPost.

Este es un ejemplo de cómo explica la economía con gracia:

3. La Pulla.

la pulla María Paulina Baena

María Paulina Baena (de la @LaPullaOficial).

No es una persona, es un equipo. Está lleno de información, de crítica vehemente, de ironías y posiciones claras en las que no se cortan para tocarle las narices desde Álvaro Uribe hasta Timochenko, pasando por Juan Manuel Santos. Tiene todo eso y algo más de producción que los anteriores.

Su lema es “Emberraquémonos con argumentos” y se publica como un espacio de opinión del diario El Espectador.

También les vino el éxito. La Pulla ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2016 en la categoría Televisión en opinión, su presentadora fue a las charlas TEDx, a las del Festival Gabriel García Márquez y su trabajo se difundió en medios internacionales.

Dos elementos adicionales que destacar: la presentadora principal, María Paulina Baena, no solamente habla muy bien (y duro, duro), también participa en la elaboración de los guiones. Y lo otro, relacionado a lo anterior, es que esos guiones, que le dan un toque más profesional al proyecto, son hechos por un equipo de cinco o seis periodistas. Aunque se extraña el enlace con las fuentes de los videos iniciales.

No a todos les gusta La Pulla, ni su tonito o su rabia, pero eso, el tono, la polémica y el generar debate, son factores de su éxito.

Estos son los videos más vistos de La Pulla:

Venezuela está jodida por todos lados. 667.000 vistas.

Esta fue la paz de Uribe – La Pulla con #HolaSoyDanny. Con esta tremenda mezcla, 646.000 vistas.

El plebiscito sacó la peor porquería de Colombia. 483.000 vistas.

Al Bronx lo partieron como a piñata y ahora hay dulces por toda Bogotá. 438.000 vistas.

Dejen que los homosexuales adopten. 402.000 vistas.

Enlaces:

Este es su canal en Youtube: La Pulla.

Y su Twitter: @LaPullaOficial.

Este video explica qué es La Pulla:

Bonus: La redacción al desnudo.

Que el director de un periódico salga a hacer autocrítica y a responder comentarios de sus lectores sobre su medio de comunicación no es algo que se vea mucho por estos lares (ni por ninguno).

Por eso merece una mención especial Fidel Cano, el director de El Espectador (sí, el mismo de La Pulla), por llevar seis años autoflagelándose en Youtube.

Dicen que Cano (sobrino del mítico Guillermo Cano) es de una “sinceridad brutal” y él sostiene que “los periodistas no estamos para ocultar información”.

Esta es la lista de Youtube con los videos de La redacción al desnudo.

El canal de El Espectador: Elespectadorcom.

Y el Twitter del director: @fidelcanoco.

El primer video de La redacción al desnudo (del 24 de junio del 2011):

Y el más reciente de Redacción al desnudo (del 26 de diciembre del 2017):

¿Esto es periodismo?

Sí, periodismo de opinión. Y tal vez los youtubers mencionados no solamente se inspiran en una moda de los jóvenes para llegar a más gente, sino que asumen nuevos formatos que los medios tradicionales se tardan en probar.

O tal vez sí, son youtubers para mileniales, pero para los que nacimos un poquito antes de las fechas arbitrarias impuestas por quién sabe quién.

A disfrutarlos, “millennials” crecidos.

Juan Francisco Beltrán


La mentira que se le cayó a El Telégrafo

Ocurrió de un día para el otro, de forma brusca. Hasta el 13 de agosto del 2017 el diario estatal El Telégrafo tenía un tiraje de 17.000 ejemplares y a partir del día siguiente, el 14 de agosto, bajó a 10.000.

telegrafo tiraje lupa

¿En cuestión de horas El Telégrafo perdió cerca de la mitad de sus lectores? ¿Decidió bajar su circulación por alguna extraña estrategia? ¿Es una decisión ecológica para matar menos arbolitos?

Ninguna de esas respuestas es la correcta. O, al menos, no corresponden a la explicación de ese medio. La razón fue que, a partir de ese día, los nuevos directivos decidieron poner en portada, como manda la Ley de Comunicación, la cantidad verdadera de ejemplares. El Telégrafo imprimía 17.000 diarios, pero “7.000 se botaban a la basura”, según Andrés Michelena, actual gerente general de medios públicos y “hombre cercano al presidente Lenín Moreno”.

El dato publicado hasta principios de agosto, a pesar de una supuesta auditoría oficial, era una mentira impúdica. Pero en años anteriores era todavía mayor: era una mentira monumental. Por ejemplo, en el 2013 (cuando ya no se regalaban ejemplares) decían sacar al mercado 26.000 periódicos por día.

Esos 7.000 ejemplares adicionales que se imprimían hasta agosto significaban el 41 % del tiraje. Esa mentira (y desperdicio) es todavía peor si tomamos en cuenta que era sostenida por personas que militaban de forma rabiosa en el gobierno que impuso la obligación de publicar el tiraje en cada edición y de auditarlo. Esa era una medida que apuntaba a que no se inflen las cifras o se pongan “al ‘ojo’ del dueño”, decían. Algo que, por lo demás, es frecuente en un sector que debería luchar contra las mentiras. Por eso hay quienes dicen que existen las mentiras, las malditas mentiras y las cifras de circulación de los periódicos.

EL TELEGRAFO tiraje 17000 10000

Auditoría de la Supercom

Esta mentira, la de El Telégrafo, fue validada por la Superintendencia de Comunicación (Supercom) cuando auditó el tiraje en el 2015.

Es evidente ⎯por no aventurar una teoría menos piadosa⎯ que no funciona ese método en el que, se supone, contrastan documentos de comercialización, producción, distribución y facturación de ejemplares.

Esa falla en el control ocurrió pese a que ya había indicios de que algo sucedía. Por ejemplo que, según Contraloría, El Telégrafo perdió 3,3 millones de dólares en tres años por regalar periódicos, o que, entre enero del 2007 y enero del 2010, hubo un tiraje de 22,4 millones de ejemplares (unos 20.500 por día, en promedio), pero de ellos solamente 18 millones (16.500 diarios) eran aptos para la distribución. O que la información sobre la circulación y lectoría de este diario era, antes de la aprobación de la Ley de Comunicación, un secreto incluso hasta para sus propios empleados, hasta el punto de que el diario estatal presento un recurso de habeas data para prohibir la divulgación de cifras de su lectoría diaria.

EL TELEGRAFO 7D tiraje 17000

Un anuncio mentiroso

A pesar de eso, cuando El Telégrafo compró El Tiempo a fines del 2015, Santiago León, gerente general de Editogran S.A. (la empresa que editaba El Telégrafo), anunció que la meta era que el diario cuencano supere los 10.000 ejemplares de tiraje en un periodo dos años. Un diario local, según León (ahora presidente del Directorio de la CFN), debía alcanzar una circulación similar a la real del diario nacional que él gerenciaba. Una mentira más.

Ahora ya no están en El Telégrafo ni León ni su director durante los últimos cinco años, Orlando Pérez. Los nuevos administradores decidieron, un mes después de su nombramiento, sincerar las cifras del tiraje. Una mentira menos.

Actualización:

Michelena habló el 24 de octubre del 2017 sobre algunos problemas de los medios públicos, que fueron manejados, aseguró, “de manera propagandística y mediocre, dispendiosa e, indolente”. Uno de ellos es El Telégrafo. En este diario, dijo, había una devolución de ejemplares de más del 65 %.

@Columna5


Notas relacionadas:

El Telégrafo, el periódico que ya fue

Cuando terminan los debates de candidatos estudiantiles, los partidarios de cada candidato salen al grito de “¡Ganamos el debate, ganamos el debate!”. Lo hacen porque creen, o esperan que los demás crean, que sí, que ganaron el debate.

Esa es la impresión que dio El Telégrafo al día siguiente del diálogo de los candidatos a la Presidencia de la República el 5 de febrero del 2017. Le gritó al mundo: ¡Ganamos el debate!

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El diario oficialista (no público) ahora marca con más fuerza su postura progobiernista. Eso le hace daño al periodismo y ni siquiera le ayuda al movimiento Alianza País o a sus candidatos. La posición favorable de los medios de comunicación hacia un candidato ayuda poco a mejorar los resultados electorales. Lo sabemos gracias a Donald Trump, como ya lo supimos en Ecuador hace 20 años con Abdalá Bucaram, entre otros casos.

Esta posición de El Telégrafo, ya sin rubores, abona todavía más a la pérdida de credibilidad de la prensa ecuatoriana (la más baja entre los medios de comunicación, con un 37,2 %). Y empuja a los medios hacia la tormenta perfecta de su crisis, al  “gran tsunami que parece estar llevándose por delante la profesión”, como dice Enrique Bullido.

Lo de El Telégrafo no es un problema de portada, de esa y otras (1, 2), ni de una mala elección del título. Es una actitud que se ha vuelto constante, que corre el riesgo de normalizarse y que también cometieron (y siguen cometiendo, pero sin tanta osadía, como la revista Vistazo) los ahora tibios medios privados. Es algo que ahora también lo hace el periódico local El Tiempo (1, 2), propiedad de El Telégrafo desde hace un año.

Esto va más allá de la portada y llega a las páginas interiores, a los textos, a las fotos, a los detalles, como muestra la nota sobre el mismo debate presidencial (clic para agrandar):

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El problema no es tratar sobre política, ni siquiera asumir posturas en ese sentido (el periodismo es, a la final, una labor política), sino la partidización de los medios públicos que, igual que todos, pero más que el resto, deberían actuar como lo que son: administradores de un bien público, la información, elemento imprescindible para la democracia.

El problema es hacer propaganda, relaciones públicas, y no periodismo.

El problema es ser militante de un partido, de un político, de un poder. El problema es parcializarse, ser hincha, seguidor incondicional de un poder, cualquiera que sea.

El problema es que, ahora sí, definitivamente, El Telégrafo ya no es un periódico.

@Columna5


Las llaman encuestas, pero no lo son


Los medios, los periodistas, tenemos la manía de medir la opinión pública sobre todo lo que ocurra. Y no está mal, si no tratamos de mostrarla como la voz del pueblo, que es la voz de… de algo.

Para eso usamos las encuestas. Aunque otras veces usamos otras cosas que llamamos encuestas, pero no lo son. Pedimos la opinión a nuestro público y tenemos unos resultados que, si no son manipulados, pueden mostrarnos la visión de un grupo de personas, pero de ninguna manera podemos decir que es algo representativo del sentir de una sociedad. Eso que llamamos opinión pública.

Poner una pregunta en la que puede votar cualquiera en nuestra web, redes sociales con llamadas o mensajes (es decir, de forma no técnica) puede tener muchos nombres, pero no es una encuesta. Esa palabra nos remite a un producto técnico con “una muestra representativa de grupos sociales”, como explica el diccionario.

La mayoría de periódicos españoles con ocasión del debate de investidura del 2 de marzo hicieron sus “encuestas”. La prueba de que no muestran el sentir de una población es que tienen al menos tres resultados distintos.

Que el mejor fue Pablo Iglesias, dicen Público, El Diario y El Periódico; que Albert Rivera, según El Español y El País; que Rajoy, según ABC, La Razón y El Mundo.

(Seguir leyendo abajo)

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Más que hablar de la percepción ciudadana sobre algo, en este caso el debate de investidura en España, esas “encuestas” nos hablan de cuál es el público de cada medio. O, en último caso, de qué opinan los lectores de un periódico determinado.

Nos queda, a los periodistas, evitar el uso excesivo de este recurso y no mostrar sus resultados como una representación de la opinión pública. Al público, en cambio, nos corresponde no tomar estas falsas encuestas como palabra divina.

Las verdaderas encuestas valen en cierta forma, sí, cuando son bien hechas. Pero no debemos olvidar que, como dice Pierre Bourdieu, la opinión pública no existe y que, como Benjamín Disraeli o Mark Twain (quién sabe) explicaba, hay tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las encuestas.

@Columna5


 

 

Crisis del papel mata a diario Hoy y hiere a otros medios de Ecuador


Última Tapa Hoy copiasPérdidas por más de cuatro millones de dólares. Eso fue lo que reportó el diario Hoy en el 2013; además, en 11 de los últimos 14 años declaró pérdidas.

Este es el caso más grave de la crisis de los impresos ecuatorianos, pero no el único: la mayoría de periódicos nacionales ecuatorianos tuvo pérdidas el año anterior.

Diario Hoy publicó su última edición impresa el domingo 29 de junio del 2014, 32 años después de estar en los quioscos de Ecuador. Entre las razones de su cierre menciona las que consideran que son causas de la situación económica de la empresa. Un mes después, La Hora de Manabí dio las mismas razones para su cierre.

Su director y mayor accionista, Jaime Mantilla Anderson, dijo en una entrevista con Ecuavisa que el cierre fue consecuencia de las “limitaciones en la inversión en medios de comunicación como manda la Ley de Comunicación y la prohibición de la publicidad en diario Hoy por parte de la Secretaría de Comunicación”. El Gobierno negó que el cierre de Hoy sea por influencia gubernamental, la Ley de Comunicación o la disminución de publicidad oficial.

Diario Hoy no es el primer impreso de circulación nacional que cierra en los últimos meses en Ecuador. Antes lo hizo la revista Vanguardia, el 26 de junio del 2013.

Y no es la única que culpa de su cierre al Gobierno y a la Ley de Comunicación. También lo hicieron los propietarios de la revista Vanguardia, aunque su director, Juan Carlos Calderón, y el jefe de Información, Jean Cano, negaron que así sea, cuando “lo digno era decir ‘quebré’” o mantenerse, “resistir y dar batalla”.

 

Pérdidas de Hoy

En ambos casos, los datos públicos de sus balances y de su declaración de impuestos muestran una situación económica crítica.

Edimpres, la empresa editora de Diario Hoy, declaró el impuesto a la renta en cero desde el año fiscal 2007. En el 2005, por este tributo, que está en relación directa con las ganancias de las empresas, pagó 36.667 dólares y en el 2006 cayó a 12.731 dólares.

Las pérdidas de diario Hoy en el año 2013, según su informe a la Superintendencia de Compañías, fueron de 4.381.317 dólares. Desde el año 2000 hasta el 2013, solamente en tres años reportó ganancias.

¿Puede una empresa mantenerse con pérdidas durante tanto tiempo? Estas son las cifras:

Pérdidas_ganancias Diario Hoy 2000-20133

La editorial Gran Tauro Grantau Cía. Ltda., que publicaba la revista Vanguardia, reportó pérdidas por 462.639 dólares en el año 2012. Desde su creación, en el año 2005, esta empresa declaró ganancias un solo año, el 2008, y solamente por 338 dólares.

 

Los impresos pierden

Otros medios de Ecuador también tienen problemas económicos. De las empresas de diarios nacionales, solamente tuvo ganancias Granasa, que edita Expreso y Extra, el diario sensacionalista más vendido del país, pero al resto le fue mal en el año 2013:

  • Diario El Universo tuvo pérdidas por 1.587.126 dólares.
  • El Comercio perdió 767.038 dólares.
  • El Telégrafo (periódico en manos del Estado) perdió 441.643 dólares.
  • ENSA, la empresa editora de las revistas Vistazo, Estadio, Hogar y Generación 21, tuvo pérdidas por 830.516 dólares.
  • Dinediciones, de Mundo Diners, Soho y Gestión, perdió 496.832 dólares.

Cuadro de pérdidas y ganancias de los medios impresos de Ecuador en el 2013:

Pérdidas de los medios de Ecuador 20133

 

En los años anteriores casi todos los medios nacionales disminuyeron sus ganancias de forma progresiva, sobre todo desde el año 2008. Solamente El Telégrafo, que en el 2011 llegó a perder 5.767.009 dólares, frenó su caída en los últimos dos años y las pérdidas han sido menores.

Así están las pérdidas y ganancias de los medios impresos de Ecuador:

Pérdidas y ganancias medios de Ecuador 2000-2013 2

¿Tendremos la valentía de admitir que nuestro periodismo está mal, que las empresas de periódicos impresos sufren una crisis no solamente económica?

La tormenta perfecta del periodismo impreso llegó al Ecuador. Los medios de papel cambian o mueren. Los medios tradicionales, como explican Ramón Salaverría y Samuel Negredo en el capítulo “La tormenta perfecta” del libro “Periodismo integrado”, “se enfrentan a un aumento de los costes de producción, estancamiento o caída de la difusión, menor inversión publicitaria, desaparición de puntos de venta y aumento de la competencia. Todo al mismo tiempo”.

Y si lo ponemos más claro: el cambio del esquema de comunicación gracias a Internet y las redes sociales, la baja calidad de la oferta periodística y la crisis del modelo de negocio actual de los medios, sumado en Ecuador a la beligerancia del Gobierno contra los medios, crean el escenario ideal para el fin de los impresos, al menos de la forma en que los conocemos ahora.

Tal vez llegó la hora de que solamente haya uno o dos grandes periódicos de referencia por país, como anuncia Bertrand Pecquerie.

Mapa del fin de los periódicos, según futureexploration.net:

mapa del fin de los periódicos

 

Actualización:

La Hora de Manabí también cierra

La Hora manabí cierraUn mes después del cierre de diario Hoy, La Hora de Manabí anunció, el 31 de julio del 2014 que esa era su última publicación.

En un editorial, La Hora culpó de su cierre a la Ley de Comunicación y al Gobierno. ¿Es responsable de este cierre la Ley Orgánica de Comunicación? Según Paulina Mogrovejo, consejera del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, Cordicom, “absolutamente no”.

Los datos de la Superintendencia de Compañías muestran que la empresa que publicaba este medio, Edimanabí Editora Manabita S.A., tuvo pérdidas en la mayoría de los últimos años.

En los últimos tres años, Edimanabí tuvo pérdidas por 179.054 dólares en el 2010, 98.154 en el 2011 y 122.031 en el 2012.

La crisis económica de esta empresa viene desde tiempo atrás. En el 2000 perdió 103.223 dólares y en el período analizado solamente reportó ganancias en tres años: 2003 (5.988 dólares), 2004 (1.746) y 2006 (5.458).

Este medio manabita era parte de un grupo de periódicos locales ecuatorianos en 12 provincias, todos del mismo nombre, La Hora, pero a cargo de empresas diferentes. ¿Cerrará La Hora en otras provincias? Difícil; aunque la crisis del papel es generalizada, no todos los medios locales o regionales de Ecuador están mal en lo económico e incluso a algunos les va muy bien.

 

Actualización 2:

Diario Meridiano también cierra

El 15 de agosto del 2014, el diario Meridiano, de Guayaquil, también cerró su versión impresa para dedicarse de forma exclusiva a la digital por razones económicas.

 

Actualización 3:

Hoy Digital cierra por pérdidas

cierre hoy digital

Foto de @hamiltnlopz de la redacción vacía de diario Hoy.

La edición digital de Hoy, que quedó vigente luego de que cerró la versión impresa en junio, también cerró el 27 de agosto del 2014 por decisión de la Superintendencia de Compañías.

Edimpres, la empresa de Hoy, es unas de las alrededor de 700 compañías que reincidieron durante dos años en pérdidas del 50 por ciento o más del capital social y que “no presentaron descargos que pudieran demostrar que subsanaron la causal de disolución”, según anunció la Superintendencia.

La SIP criticó esta decisión y las agencias gubernamentales lo volvieron a negar.

 

* Datos obtenidos de la información de los estados financieros consolidados de la Superintendencia de Compañías y de consultas de impuesto a la renta causado del SRI.

 

Enlaces relacionados:

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11 consejos para periodistas deportivos con ocasión del #Mundial2014


Juan Francisco Beltrán

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¿Cómo ser un buen periodista deportivo? La primera recomendación es no actuar como hincha. El hincha con micrófono es uno de elementos que afectan al periodismo deportivo, pero no es el único. El rigor periodístico, la honestidad en el oficio y el afán de servicio del periodista son, también en esta área, importantes para su buen desempeño.

Les presentamos aquí 11 consejos para el periodista deportivo, ahora que inicia el Mundial de Fútbol Brasil 2014:

 

1.- El periodismo deportivo también es periodismo. Tu función es informar, como en cualquier otra área de este oficio. Aquí se aplican las mismas reglas generales de rigor periodístico, ética, honestidad, equilibrio, contrastación, confirmación…

 

2.- El periodista no debe ser hincha. El periodista hincha no informa, sentencia. No analiza, insulta. No comenta, azuza. No razona, solo siente. No critica, odia. El hincha apoya a su equipo, se alegra cuando gana y sufre pierde; ese apasionamiento impide al periodista dar un buen servicio a su público.

“No puede ser calificado de periodístico algo que abiertamente es parcial y servil hacia sus fuentes”.

José Luis Rojas Torrijos, periodista.

 

3.- Cuenta historias. La información dura (contrataciones, lesiones, resultados, etc.) es importante, pero es ocasional y de trámite rápido. La historia, el relato, es lo que más atrae al público y, por lo general, lo que más útil le puede resultar.

 

4.- El rumor no es noticia. En el periodismo deportivo es común que los periodistas difundan rumores, sobre todo cuando se trata de posibles contrataciones. Ten cuidado, detrás puede haber intereses comerciales o solamente una información falsa. En cualquier caso, difundir informaciones no confirmadas afecta tu credibilidad.

 

5.- Recuerda: es sólo un juego. El deporte es entretenimiento y que pierda o gane un equipo no significa que se acaba el mundo ni que se alcanza el cielo.

 

6.- No seas ingenuo: esto es más que un juego. Además de ser un juego, el deporte es un negocio que tiene intereses por detrás. Y donde hay dinero… El deber de un periodista es descubrir la suciedad en cualquier actividad, incluso en el deporte. Pero no todo es malo, porque además de ser un simple juego que brinda satisfacciones y alegrías, el deporte es una oportunidad para difundir valores, principios, comportamientos éticos, etc.

“Hoy nos encontramos en la urgencia de explicar por qué se manejan tantos millones de dólares, contratos a largo plazo, movimientos de los equipos, creación de megaeventos. Abordar únicamente el tema ligado a la actividad física es quedarse corto en la visión sobre el hecho. Eso ha caducado”.

Iván Pérez, periodista.

 

El periodista deportivo tiene como funciones básicas “informar con veracidad y el máximo rigor, y contribuir a la formación y educación de los ciudadanos”.

José Luis Rojas Torrijos, periodista.

7.- No amargues a tu público ni crees falsas expectativas. Informa, pero recuerda que debes estar junto a tu público, respetar sus tristezas, no machacarle sus sentimientos ni convertirte en parte de un tribunal de la inquisición contra nadie. Hacerle sentir a tu público que su equipo ganará el torneo solamente traerá como consecuencia su decepción si eso no sucede.

 

8.- No eres árbitro ni técnico. El periodista no debe juzgar, sino informar. Muchas veces basta con mostrar algo para que el público “saque sus propias conclusiones”. No necesitas pensar por tu público, él puede hacerlo solo.

“Para que el deporte crezca urge desplegar un periodismo de calidad alrededor de él; más crítico, más interpretativo (…) Adentrarse a los procesos económicos y clarificarlos, evadir la información tergiversada y no minimizar al lector, espectador o navegador mediante frases repetitivas”.

Javier Molina Vizcarra, periodista.

9.- ¿Quieres respuestas inteligentes de los deportistas? Haz preguntas inteligentes.

 

10.- No eres superior. No creas que por ser conocido o por estar cerca de estrellas deportivas eres mejor que el resto de personas. La humildad te permite ser mejor periodista.

 

11.- Un buen periodista deportivo es un periodista culto. El periodismo deportivo no se debe alejar de la cultura ni desligarse del mundo exterior. Un buena cultura es importante para que el periodista pueda brindar un mejor servicio a su público. Vincular el deporte a situaciones diarias de la gente, mostrar su relación con las demás áreas (política, económica, social, etc.), darle un sentido útil al deporte son obligaciones que las pueden cumplir mejor quienes estén más instruidos.

“Hay un periodismo que se ha comido la cultura clásica, que es el periodismo deportivo. Sabemos que no hay que ser precisamente un científico para transmitir partidos de fútbol y es muy atractivo porque genera mucho dinero”.

Rogelio García Lupo, periodista.

 

Enlaces de interés:

El periodismo deportivo.

El periodismo deportivo y otras desgracias.

La dimensión ética del periodismo deportivo: el compromiso social de informar con rigor y formar en valores.

Libro electrónico “2014: El periodismo deportivo en año mundialista” (pdf).

 

Foto: Jimmy Baikovicius.


 

La fastidiosa autopromoción de El Comercio


Todos los medios caen, de vez en cuando, en la autopromoción. Caen en mostrar como noticia algo que es de interés particular del medio y eso los aleja del concepto de servicio público que deben tener los medios de comunicación.

Cada año, por estas fechas, diario El Comercio, de Ecuador, emplea toda su capacidad para hacerse autopromoción con un producto de la empresa, la competencia atlética Quito Últimas Noticias 15 K.

Lo especial de este caso es que la autopromoción no se la hace como cualquier otra. Se hace con despliegue amplio, a seis columnas en portada, nota principal durante cuatro días y 34 noticias en la versión digital con la etiqueta de la carrera. Y las noticias, las verdaderas noticias, ¿dónde se ponen? Por ahí no más, abajo.

Empezó de forma discreta, en la portada, pero abajo. Incluso, con notas útiles, de servicio para los atletas (clic para ampliar):

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Luego fue la noticia principal de cada día hasta llegar a las seis columnas:

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Este año ocurrió, y el anterior también:

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No solamente eso. Resulta chocante entrar en el El Comercio digital, uno de los mejores sitios de los periódicos impresos del Ecuador, y toparse al abrir con dos notas de autopromoción:

autopromoción el comercio

Y bajar un poco más y hallar otra de una campaña impulsada por el medio:

autopromoción el comercio más

No se trata de dar clases aquí sobre qué es noticia o qué es más noticia. Eso ya lo han hecho otros (Fuentes: 1, 2 y 3). Pero si un tema ocupa un espacio tan importante en un medio, en teoría, es que se trata de algo que es “más noticia”, que tiene importancia e interés para su público. ¿En este caso es así o es una ficción creada por el medio?

Javier Darío Restrepo, en el Consultorio Ético de la FNPI, escribe lo siguiente:

“Los intereses de la fuente, los del propio periodista o de su medio, están subordinados al servicio que se le debe prestar al lector” (Fuente).

“Un periodista les debe lealtad a sus lectores y a nadie más. Ni siquiera al dueño del medio que le paga” (Fuente).

“Privilegiar los intereses, afectos o desafectos de los dueños convierten al medio de comunicación en caja de resonancia de una familia, o de una empresa, pero no de una sociedad” (Fuente).

Restrepo también habla sobre la promoción de campañas públicas, como la que hace El Comercio con ¡Compórtate a la altura! (que hasta ofrece premios):

“En algunos manuales de estilo se rechaza la actividad de promoción de campañas públicas con las que medios y periodistas asumen un liderazgo cívico. La razón de ese rechazo es que el compromiso con una campaña restringe y le  quita legitimidad a la acción de medios y periodistas y los introduce en el campo de la actividad política en el que la credibilidad se pone en peligro” (Fuente).

Mal de muchos…, pero El Comercio no es el único. Aunque sí, estoy seguro, el más entusiasta de la autopromoción, de una fastidiosa autopromoción.

Juan Francisco Beltrán


@Columna5


Ocho lecciones de periodismo del caso Watergate

Carl Bernstein y Bob Woodward, los periodistas que investigaron el escándalo Watergate, en el Washington Post. (Foto: washingtonpost.com)

El libro Todos los hombres del presidente, que explica el caso Watergate y cómo lo siguieron los periodistas que descubrieron el caso, Bob Woodward y Carl Bernstein, se lee como un reportaje, como una novela policíaca y como un manual de periodismo.

El 17 de junio de 1972 inició el mayor escándalo político del siglo XX en Estados Unidos, con el espionaje al partido Demócrata por parte del Gobierno del republicano Richard Nixon, y terminó dos años después, el 9 de agosto de 1974, con la renuncia del presidente.

Veamos las enseñanzas que dejó esa investigación para el periodismo y que se pueden leer en el libro Todos los hombres del presidente:

. Sigue leyendo

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión?

En el periodismo, libertad “es decir o escribir lo que se debe publicar, no lo que a uno le dé la gana de difundir”. Eso es lo que dice el maestro de ética periodística Javier Darío Restrepo.

¿Hasta donde llega nuestro derecho a decir lo que pensamos, nuestra libertad para expresarnos?

Hay que “trazar los linderos de los derechos y buscar su lugar dentro del conjunto. A esta operación se la llama: Armonizar los derechos”, dice Restrepo en otra de sus respuestas en el Consultorio Ético de la FNPI.

Si un derecho, el ejercicio de una libertad, afecta a otro derecho significa que pasamos el límite. Es la conocida frase “Mis derechos terminan donde comienzan los del otro”.

Dicho de una forma más gráfica por Oliver Wendell Holmes:
“El derecho a la oscilación de mi puño termina donde comienza la nariz del otro hombre”.
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Por eso, en periodismo, la libertad no es infinita. Tiene un límite en las leyes, los derechos, el respeto.

Esos límites fueron los que traspasó el artículo de opinión ¿Familias alternativas? del articulista Miguel Macías Carmigniani.

Ese texto, con tintes homofóbicos y discriminatorios, “vulnera los principios de tolerancia y pluralismo que mantiene este medio y empaña su línea editorial de defensa de los derechos individuales y de las minorías”, como lo admitió, en un acto de valentía, El Comercio.

Derechos y, además, respeto, como explica Fernando Larenas, editor de diario El Comercio.

El periódico quiteño asumió, como no siempre lo hacen los medios, la responsabilidad por un hecho que no le atañe de forma directa.

Esto es importante para los medios de comunicación: la responsabilidad (que no es lo mismo que culpabilidad) es sobre todas las cosas que publica, así no sean de su autoría y no las compartan. Así lo afirma el mismo medio: “las columnas firmadas en las páginas de opinión son de exclusiva responsabilidad del autor, no reflejan ni nuestra opinión ni nuestra línea informativa”.

El editor multimedia de El Comercio, Martin Pallares, también lo explicó en Twitter:

A pesar de eso, el texto fue borrado de la edición digital, luego de recibir críticas de los lectores, y se publicó una disculpa en su página de Facebook y en el periódico.

Retirar el texto de la red tal vez no es la mejor solución, porque “borrar algo que ya explotó en las redes no sirve de nada”, como dice dice Esther Vargas, de Clases de Periodismo.
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Vigilante de contenidos
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El medio de comunicación debe ser el vigilante de que lo publicado a través de este no viole derechos.

Este caso lleva a otras situaciones, como si se debe controlar los comentarios en Internet o la publicidad.

El medio es responsable de evitar publicaciones que afecten derechos, incluso en artículos de opinión, comentarios de lectores y publicidad.

O, si no, pregúntese:

¿Está dispuesto a recibir una acusación sin fundamento?

¿Le gustaría que se haga pública su intimidad?

¿Quiere que el grupo al que pertenece, étnico, profesional, social… sea víctima de un prejuicio?

¿Quiere ser injuriado en nombre de la libertad de expresión?
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Ahí se aplica la regla de la empatía: “¿me gustaría que hagan eso conmigo?”, que se complementa con otra: publicar solamente cuando el asunto es de interés público y excede el interés privado.

Ejemplo: un asunto de interés privado son las preferencias sexuales de las personas. Un caso de interés público es la violación sexual.
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Preguntas:

1. ¿Se debía publica el artículo de Macías?

2. ¿Es un irrespeto a la libertad de expresión que no se publique o se retire el artículo de Macías?

3. ¿Tenemos derechos a atacar a las personas, a incitar el odio, a hacer apología del delito basados en nuestra libertad de expresión?

Mis respuestas: No, no y no.

¿Cuáles son sus respuestas?

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Enlaces de interés:

@jfbeltranr