¿Qué deben hacer 10.000 personas para salir en un periódico?

Hace unos 20 años, cuando la lucha indígena todavía era fuerte, Pablo Lucio Paredes, un economista y analista (el único título profesional que otorga la prensa, no las universidades), hablaba ante un grupo de empresarios y les pedía que comprendan la forma de protestar de los indígenas. Decía que nosotros (él y los empresarios), para ser escuchados por el gobierno, debemos golpear las puertas de Carondelet. Los indígenas, en cambio, solamente son escuchados cuando cierran carreteras.

Hay quienes, con la intención de hacerse escuchar, deben esforzarse y ejecutar cosas bastante llamativas. Como lograr que cientos de personas de diversas posiciones ideológicas y políticas coincidan en una decisión para llevar a las calles a 10.000 personas (poco más o menos) vestidas de blanco, con música, bicicletas, motos, carteles (serios, graciosos e ingeniosos), alegría, algarabía y hasta un poquito de indignación.

Pero hay casos en que ni eso les garantiza ser escuchados. No por los medios, al menos.

Cada medio de comunicación tiene sus criterios para determinar qué es noticia y para escoger cuáles son “más noticia” y así destacarlas en posiciones principales, sobre todo en la portada. Y no, no pueden complacer a todos, peeero…

Además, los editores y periodistas también nos equivocamos. O leemos los hechos de formas diferentes y, así, a veces consideramos más importante una declaración brindada por el poder (por más vacía que esta sea) que una protesta masiva. Peeero…

Sucedió en Quito, donde solamente un periódico nacional, El Universo, dio espacio en portada a la protesta universitaria del lunes:

 

Sucedió también en Cuenca, donde un periódico dio espacio a la protesta del miércoles en esa ciudad y el otro… pues, bueno, a repetir lo que dice el que está tras las puertas de Carondelet. Sí, esas de las que hablaba Lucio Paredes, las que solamente algunos pueden golpear para que les escuchen:

 

Aaah, pero cuando les lanzan unas declaraciones oficiales sobre el presupuesto universitario, ahí sí hay noticia. Como sucedió el miércoles, menos para El Universo:

 

De El Telégrafo no se puede esperar nada. Su papel, ya lo habíamos dicho acá y acá, es exaltar la figura del presidente (con disposiciones como la de, dice Xavier Lasso, “sacar a Lenín Moreno en primera página y con el mejor ángulo“) además de mantener una “obsesiva búsqueda de ‘buenas noticias‘”; así que ya no le pidamos más.

Lo que preocupa más son los periódicos privados ahora acoplados al discurso oficial. Ellos, con sus portadas —que son las declaraciones de intenciones de los periódicos—, nos dicen mucho del estado en que se encuentran.

Así van a terminar cargándose el periodismo.

-*-

Violeta Parra escribió y Mercedes Sosa lo cantaba:

Me gustan los estudiantes,
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho.

Pero, ¿qué hacer cuando no les dicen ni harina, cuando se les invisibiliza, se les esconde detrás de una declaración oficial?

Pues parece que hay salas de redacción en donde no se oye (ni se escucha) a los estudiantes, ni a la Negra Sosa:

 

Así está el periodismo ecuatoriano… Seguiremos informando.

 

Juan Francisco Beltrán


Enlaces de interés:

 

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El Telégrafo cambia uno de sus patrones, pero cambia poco

El Telégrafo, el diario manejado por el gobierno nacional, mantuvo durante los últimos años un patrón de comportamiento, una pauta reconocible, predecible y a veces hasta risible: todo lo que era a favor del gobierno se destacaba, se ponía en escena. Lo que era en contra del entonces presidente Rafael Correa, su vicepresidente, Jorge Glas, o sobre cualquier elemento negativo de esa administración, era respondido, atacado, menospreciado o simplemente ignorado.

Con la llegada al poder del presidente Lenín Moreno las cosas cambiaron. Ese comportamiento asumido por El Telégrafo, el de la defensa de todo lo que huela a correísmo, casi desapareció.

Ese patrón cambió, pero poco cambió.

El Telégrafo usaba el establecimiento de la agenda (agenda setting) y el encuadre (framing) para fines propagandísticos partidistas.

La definición de la agenda y el encuadre de las noticias (lo que se muestra de los hechos publicados) son elementos que Correa siempre criticó a los medios privados, pero que el diario gubernamental los usaba a favor del entonces presidente.

Al poco tiempo de asumir el gobierno, Moreno colocó a Andrés Michelena, uno de sus hombres de confianza, en el manejo de los medios mal llamados públicos. Fue contratado un exeditor de El Comercio, Fernando Larenas, para dirigir el diario estatal y recontrató a Hernán Ramos (hoy fuera del diario), quien fue el segundo a bordo del anterior director, Orlando Pérez, y director encargado de este periódico un par de meses durante el último año del correísmo.

Larenas llegó con el discurso del cambio, de hacer periodismo, de no ser un órgano de propaganda, un periodismo por donde circulen todas las voces, decía. El discurso sonaba bien y más al venir de alguien que trabajó en El Comercio, un medio más equilibrado y serio que el promedio nacional.

Pero, ¿en realidad cambió El Telégrafo?

Es difícil cambiar un diario en poco tiempo (ya van casi seis meses), porque eso significa modificar la cultura de la sala de redacción, luchar contra la resistencia al cambio y, en ocasiones, invertir mucho dinero.

No es fácil, pero hay cosas que se pueden ver de un día para el otro. Solamente falta decisión, como la que se necesitó para sincerar las cifras de circulación de El Telégrafo, infladas durante la anterior administración.

Y hay otras cosas mucho más rápidas de ejecutar cuando están a cargo de quienes llegan con la idea de cambio. En un periódico, eso se refleja en la portada. Ahí, donde el director tiene todo el poder de decisión, se puede colocar el faro que guíe un cambio.

La portada o tapa es un declaración de intenciones, de lo que quiere un diario, de cómo quiere ser visto. Es una ratificación diaria del “esto somos”.

¿Y qué es ahora El Telégrafo? Respuesta: Lenín Moreno.

La cara de Moreno

La imagen que dominaba las portadas de El Telégrafo, Rafael Correa, ha desaparecido. Ahora es la de Lenín Moreno. Cambiar algo para que nada cambie.

La cara de Moreno está por todo lado. En una revisión de las 167 portadas de El Telégrafo, del 18 de julio al 31 de diciembre del 2017, es decir, durante el tiempo que ha estado a cargo de la nueva administración, encontramos que Moreno aparece en 27 fotos (16,17 %), de ellas 19 (11,38 %) fueron principales.

Moreno serio. Moreno sonriente. Moreno distendido. Moreno amable. Moreno líder. Moreno querido. Moreno amado. Moreno satisfecho. Moreno magnánimo. Moreno cercano. Moreno estadista. Moreno esperanzado. Moreno decidido. Moreno visionario. Moreno generoso. Moreno afable. Moreno amable. Moreno firme.

Moreno solo. Moreno con el pueblo. Moreno con maquetas de casas. Moreno con sus antiguos opositores. Moreno con los niños. Moreno con las masas. Moreno con un Glas preocupado y derrotado. Moreno en la tarima. Moreno en el balcón de Carondelet. Moreno en la ONU. Moreno con los indígenas. Moreno con los militares. Moreno en bus. Moreno en su partido. Moreno en cumbres presidenciales. Moreno con sus homólogos. Moreno con sus partidarios. Moreno con el papa Francisco.

Moreno con camisa. Moreno con saco y corbata. Moreno con camisa deportiva. Moreno con chaleco. Moreno con la banda presidencial. Moreno con abrigo. Moreno en fotos. Moreno en dibujos. Moreno, Moreno, Moreno…

Esperen, todavía hay más Moreno.

El apellido de Moreno

Lenín Moreno está mencionado en los titulares de 52 portadas (el 31,14 %). La forma principal es por su apellido, pero en ocasiones se cambia a palabras como gobierno, ejecutivo o presidente.

Lo que más se repite es la palabra “Moreno”, que estuvo en 34 portadas (el 17,96 %). 21 fueron en el título principal (12,57 %).

Incluso existen fórmulas de titulación definidas y repetitivas. Por ejemplo: nombre del presidente + verbo + complemento. Se han usado varios verbos (denuncia, invita, presidió, acepta, acude, agrupa, aprieta, decide, deroga, encarga, entrega, invita, limita, pide, recibe, transparenta…), pero todavía no se les acaban y es previsible que esta fórmula se mantenga.

Esto es oficialismo puro. Pero, pausa, oficialismo no quiere decir subordinación al poder. Seguir la agenda oficial, lo hacen muchos (aunque esté mal), pero eso no quita que adopten una actitud crítica, imparcial, alejada del poder.

Quiten la pausa. En el caso de El Telégrafo, no solamente es oficialismo, es un oficialismo cargado de declaracionismo, de trasiego de opiniones desde el gobierno al papel, de cero cuestionamiento. Es un oficialismo sumiso. Es un oficialismo que sirve como instrumento del poder político.

Un oficialismo que se empeña en usar titulares para aplaudir a Moreno:

  • Moreno transparenta las cuentas fiscales del país (29/7/2017).
  • El plan de Moreno es atraer divisas (31/7/2017).
  • Moreno recibe apoyo de 72 colectivos y 22 organizaciones sociales (8/8/2017).
  • El Gobierno asistirá a víctimas de accidentes (17/8/2017).
  • El Gobierno toma la batuta en la lucha contra la violencia de género (25/8/2017).
  • El discurso de Moreno afianza su aceptación (28/8/2017).
  • Moreno limita viajes, asesorías y contrataciones (7/9/2017).
  • Moreno llevará un mensaje de paz a la ONU (18/9/2017).
  • Ecuador lideró propuesta social (23/9/2017).
  • Gobierno mejora la relación entre el capital y el trabajo (19/10/2017).
  • Cedatos: Aceptación de Moreno es del 73% (11/11/2017).

Titulares en los que la noticia no es las fiestas de las ciudades (ya de por sí un tema flojo), sino que Moreno acuda o que su agenda se trate en esas celebraciones:

  • Lenín Moreno presidió los festejos por los 197 años de Independencia de Cuenca (4/11/2017).
  • Lenín Moreno y su gabinete sesionaron en Ambato por las fiestas de la ciudad (10/11/2017).
  • Plebiscito fue el tema en homenaje a Quito (7/12/2017).

Titulares en los que la noticia es lo que dijo Moreno:

  • “Que (Correa) no se esconda en las fronteras”: Moreno (22/11/2017).
  • “Sacaremos adelante este proyecto” (13/9/2017).
  • Moreno: “Los miembros del CPCCS deben irse a su casa” (26/10/2017).
  • Lenín Moreno a los jueces: “Practiquen la independencia” (9/9/2017).

Diga lo que diga, incluso obviedades o generalidades:

  • “El diálogo es la herramienta para construir sociedades de paz” (21/9/2017).
  • Lenín Moreno: ‘Tenemos que respetarnos’ (7/11/2017).

Titulares en los que es noticia alguna denuncia de Moreno:

  • Lenín Moreno denuncia espionaje en su despacho (16/9/2017).
  • Moreno deroga el Decreto 16 y denuncia fallas en 640 obras (24/10/2017).

Titulares en los que se muestra la bueno que es Moreno y lo malo que es Glas:

  • Moreno entrega bonos y Glas se dedica a la política (5/8/2017).
  • Moreno acude al pueblo; J.G. con prisión preventiva (3/10/2017).

Titulares en los que la noticia pasa por Moreno, no por los hechos, sino por su presencia en ellos:

  • Lenín Moreno se reunió con los delegados de Santos y del ELN (29/8/2017).
  • 100 días de Lenín Moreno (31/8/2017).
  • Moreno se reunió con presidentes en la ONU (20/9/2017).
  • Moreno encarga la Vicepresidencia a su ministra de Vivienda (5/10/2017).
  • Presidentes Moreno y Hernández se reunieron (14/10/2017).
  • Moreno acepta salida de León de la CFN (22/12/2017).

En resumen: el presidente de la república apareció en 63 portadas (37,72 %), con foto o nombre y en muchos casos con ambos. Es decir, el lector de El Telégrafo recibió, en promedio, una dosis de Moreno en primera plana cada tres ediciones.

¿Medios públicos?

No todavía.

Ha cambiado uno de los patrones de El Telégrafo, es cierto. Tal vez ya no se mancille la honra de nadie ni se mantenga la guerra con los medios privados, porque ya no es necesario, como dijo Michelena. Al final, ya son y dicen casi lo mismo. Pero en buena parte sigue siendo el mismo medio gobiernista de antes, pese a que el mismo presidente les pidió lo contrario: “No se puede convertir a los medios de comunicación en herramientas de propaganda del Gobierno de turno”

Otra vez la agenda setting y el framing para beneficiar a un político. Otra vez El Telégrafo convertido en periódico oficial.

A los anticorreístas les debe complacer que no se vea al expresidente en las páginas de El Telégrafo y que no sea un cuartel para la guerra política violenta. A los periodistas, en cambio, nos debe preocupar que esos sean los únicos cambios; buenos, pero insuficientes.

Todavía se siente ahí el espíritu de los periódicos gobiernistas (El Telégrafo y el otro diario del gobierno, El Tiempo) que llegaron a su clímax de parcialización durante las elecciones del 2017 para apoyar a ¿adivinen quién?:

El Telégrafo (6/feb./2017).

El Tiempo (6/feb./2017).

Ahora, para terminar el año, El Telégrafo publicó una primera plana dibujada, en la que también apareció Lenín Boltaire Moreno Garcés:

El Telégrafo (31/dic./2017).

(Un reto: ¿cuántas veces aparece Moreno en esta portada?).

Mientras su director lanzaba un aplauso de pie por su jefe mayor: “El insulto como arma política fue desterrado”, aseguraba Fernando Larenas para cerrar el año.

Así no debería ser un medio, ni público ni privado. Porque periodismo, el verdadero periodismo, es publicar lo que alguien no quiere que se publique. Lo demás son relaciones públicas. O, como dijo un periodista gringo: “Cualquier cosa que un patrón quiera ver publicada es publicidad; cualquier cosa que no quiera ver en el periódico es noticia”.

Esperar todavía que El Telégrafo cambie y se convierta en un periódico de verdad, en un perro guardián del poder (pdf), es, como dice Ricardo Tello, una soberana ingenuidad. Más cuando existen denuncias de imposición de temas y enfoques a sus periodistas.

Cómo tener medios públicos

Hoy, en el Día del Periodismo Ecuatoriano, sumamos un año más sin medios públicos, pero con muchos medios del gobierno. Para que eso cambie no solamente se necesita la voluntad de sus empleados, sino decisiones que los conviertan en verdaderos medios públicos, mucho mejores que los privados: independencia administrativa (que el gobierno no ponga a los directivos), independencia económica (que no dependa del dinero del gobierno ni de los anunciantes) y, como contrapeso, un fuerte control y vigilancia desde diferentes sectores, sobre todo ciudadanos y profesionales.

Si no, en vez de perros guardianes, los medios del gobierno seguirán siendo perros falderos.

Juan Francisco Beltrán


 

Notas relacionadas:

De la propaganda al marketing. Ricardo Tello Carrión.

¿Qué es y de qué sirve un medio público? Rubén Darío Buitrón.

El Telégrafo, el periódico que ya fue.

La mentira que se le cayó a El Telégrafo.

El Telégrafo, el periódico que ya fue

Cuando terminan los debates de candidatos estudiantiles, los partidarios de cada candidato salen al grito de “¡Ganamos el debate, ganamos el debate!”. Lo hacen porque creen, o esperan que los demás crean, que sí, que ganaron el debate.

Esa es la impresión que dio El Telégrafo al día siguiente del diálogo de los candidatos a la Presidencia de la República el 5 de febrero del 2017. Le gritó al mundo: ¡Ganamos el debate!

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El diario oficialista (no público) ahora marca con más fuerza su postura progobiernista. Eso le hace daño al periodismo y ni siquiera le ayuda al movimiento Alianza País o a sus candidatos. La posición favorable de los medios de comunicación hacia un candidato ayuda poco a mejorar los resultados electorales. Lo sabemos gracias a Donald Trump, como ya lo supimos en Ecuador hace 20 años con Abdalá Bucaram, entre otros casos.

Esta posición de El Telégrafo, ya sin rubores, abona todavía más a la pérdida de credibilidad de la prensa ecuatoriana (la más baja entre los medios de comunicación, con un 37,2 %). Y empuja a los medios hacia la tormenta perfecta de su crisis, al  “gran tsunami que parece estar llevándose por delante la profesión”, como dice Enrique Bullido.

Lo de El Telégrafo no es un problema de portada, de esa y otras (1, 2), ni de una mala elección del título. Es una actitud que se ha vuelto constante, que corre el riesgo de normalizarse y que también cometieron (y siguen cometiendo, pero sin tanta osadía, como la revista Vistazo) los ahora tibios medios privados. Es algo que ahora también lo hace el periódico local El Tiempo (1, 2), propiedad de El Telégrafo desde hace un año.

Esto va más allá de la portada y llega a las páginas interiores, a los textos, a las fotos, a los detalles, como muestra la nota sobre el mismo debate presidencial (clic para agrandar):

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El problema no es tratar sobre política, ni siquiera asumir posturas en ese sentido (el periodismo es, a la final, una labor política), sino la partidización de los medios públicos que, igual que todos, pero más que el resto, deberían actuar como lo que son: administradores de un bien público, la información, elemento imprescindible para la democracia.

El problema es hacer propaganda, relaciones públicas, y no periodismo.

El problema es ser militante de un partido, de un político, de un poder. El problema es parcializarse, ser hincha, seguidor incondicional de un poder, cualquiera que sea.

El problema es que, ahora sí, definitivamente, El Telégrafo ya no es un periódico.

@Columna5


Las llaman encuestas, pero no lo son


Los medios, los periodistas, tenemos la manía de medir la opinión pública sobre todo lo que ocurra. Y no está mal, si no tratamos de mostrarla como la voz del pueblo, que es la voz de… de algo.

Para eso usamos las encuestas. Aunque otras veces usamos otras cosas que llamamos encuestas, pero no lo son. Pedimos la opinión a nuestro público y tenemos unos resultados que, si no son manipulados, pueden mostrarnos la visión de un grupo de personas, pero de ninguna manera podemos decir que es algo representativo del sentir de una sociedad. Eso que llamamos opinión pública.

Poner una pregunta en la que puede votar cualquiera en nuestra web, redes sociales con llamadas o mensajes (es decir, de forma no técnica) puede tener muchos nombres, pero no es una encuesta. Esa palabra nos remite a un producto técnico con “una muestra representativa de grupos sociales”, como explica el diccionario.

La mayoría de periódicos españoles con ocasión del debate de investidura del 2 de marzo hicieron sus “encuestas”. La prueba de que no muestran el sentir de una población es que tienen al menos tres resultados distintos.

Que el mejor fue Pablo Iglesias, dicen Público, El Diario y El Periódico; que Albert Rivera, según El Español y El País; que Rajoy, según ABC, La Razón y El Mundo.

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encuesta el español v encuesta el país v encuesta abc encuesta la razón encuesta el mundoencuesta público encuesta el diario encuesta el periódico

Más que hablar de la percepción ciudadana sobre algo, en este caso el debate de investidura en España, esas “encuestas” nos hablan de cuál es el público de cada medio. O, en último caso, de qué opinan los lectores de un periódico determinado.

Nos queda, a los periodistas, evitar el uso excesivo de este recurso y no mostrar sus resultados como una representación de la opinión pública. Al público, en cambio, nos corresponde no tomar estas falsas encuestas como palabra divina.

Las verdaderas encuestas valen en cierta forma, sí, cuando son bien hechas. Pero no debemos olvidar que, como dice Pierre Bourdieu, la opinión pública no existe y que, como Benjamín Disraeli o Mark Twain (quién sabe) explicaba, hay tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las encuestas.

@Columna5


 

 

Ocho lecciones de periodismo del caso Watergate

Carl Bernstein y Bob Woodward, los periodistas que investigaron el escándalo Watergate, en el Washington Post. (Foto: washingtonpost.com)

El libro Todos los hombres del presidente, que explica el caso Watergate y cómo lo siguieron los periodistas que descubrieron el caso, Bob Woodward y Carl Bernstein, se lee como un reportaje, como una novela policíaca y como un manual de periodismo.

El 17 de junio de 1972 inició el mayor escándalo político del siglo XX en Estados Unidos, con el espionaje al partido Demócrata por parte del Gobierno del republicano Richard Nixon, y terminó dos años después, el 9 de agosto de 1974, con la renuncia del presidente.

Veamos las enseñanzas que dejó esa investigación para el periodismo y que se pueden leer en el libro Todos los hombres del presidente:

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Más de 20 juicios contra periodistas. Sólo uno domina en los medios

A fines del año 2011, Fundamedios dio a conocer que hay 26 casos de juicios contra periodistas y medios de comunicación de Ecuador. De esos, seis han recibido sentencia.

Pero ninguno tuvo la atención de los medios como el caso El Universo, que terminó hoy, con el perdón del presidente Rafael Correa a diario El Universo, tres de sus directivos y su exjefe de opinión, Emilio Palacio.

Ninguno de esos juicios ha tenido la repercusión del caso El Universo, a pesar de que hubo sentencias de prisión que, en la mayoría de los casos, se cumplieron, como en los procesos contra Freddy Aponte, de Loja, Milton Chacaguasay, de El Oro, Peter Tavra, de Guayas, y Walter Vite Benítez, de Esmeraldas.

En esos casos no hubo portadas y comunicados de los medios en rechazo a las sentencias. No hubo informes especiales para analizar el caso. No hubo largas y repetitivas entrevistas en los medios a los acusados. No hubo foros para debatir el tema. No hubo reacciones de medios extranjeros.

¿Por qué esos juicios no tuvieron la misma repercusión? ¿Porque no fueron iniciados por el Presidente de la República? ¿Porque no fue contra uno de los medios grandes del país? ¿Porque eran periodistas y no directivos de medios nacionales?

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Este es un resumen de Fundamedios de los seis casos de juicios con sentencia que, además del caso El Universo,  terminaron en condenas contra periodistas:

1. El 25 de septiembre de 2008, Freddy Aponte, periodista de Radio Luz y Vida, de Loja, fue sentenciado a seis meses de prisión acusado de injurias calumniosas en contra del exalcalde de Loja, Bolívar Castillo. Aponte, según la denuncia, llamó a Castillo “pillo, corrupto, un ladrón”.

2. El 15 de noviembre de 2008, Milton Chacaguasay, director del semanario La Verdad, de El Oro, fue condenado a 10 meses de prisión denunciado por el juez Silvio Castillo, bajo el cargo de injurias calumniosas. Según Castillo, el periodista lo acusó, en una nota periodística, de enriquecimiento ilícito, sin pruebas.

El jueves 9 de julio de 2009, Chacaguasay fue encarcelado y condenado a cuatro meses de prisión bajo los cargos de injuria calumniosa, interpuesta por el ex ministro Fiscal Francisco Quevedo por una publicación donde se lo vincula con el fallecido ex notario Cabrera (cuya financiera fantasma quebró y perjudicó a miles de personas).

3. El 15 de enero del 2010, Peter Tavra, periodista de diario El Universo, fue sentenciado a seis meses de prisión y a pagar 3.000 dólares. Fue acusado por Mónica Carrera, quien según una nota de Tavra era “coyotera”.

4. El 9 de marzo de 2010, el periodista Tulio Muñoz, director de Televisión Manabita y radio Marejada, de Manabí, fue sentenciado a pagar una multa de 400.000 dólares por una demanda por daño moral interpuesta por el ex asambleísta Trajano Andrade. Esta decisión surgió de una contrademanda planteada por Andrade.

5. El periodista Freddy Aponte fue sentenciado en febrero de 2009, a pagar 54.633 dólares por un juicio seguido en su contra por daño moral, interpuesto por el ex alcalde de Loja, José Bolívar Castillo.

6. El viernes 26 de marzo de 2010, Emilio Palacio, periodista y director de opinión Diario El Universo, de Guayaquil, fue sentenciado a tres años de prisión acusado de injurias calumniosas y condenado a un pago de 10.000 dólares por costos legales, tras un proceso iniciado por Camilo Samán, presidente del directorio de la Corporación Financiera Nacional, sentencia que no se cumplió porque Samán retiró la acusación particular en julio de 2010.

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Otros casos

Sybel Ontaneda, columnista de diario La Hora, en Loja, fue enjuiciado penalmente por el alcalde de Espíndola, Álvaro García, por supuestas injurias calumniosas en un artículo de opinión.

El titular de la Corte de El Oro, Jorge Benavides, inició un juicio contra el diario El Correo de Machala, por supuestas injurias.

Carlos Ochoa, periodista y presentador del espacio La Entrevista de Gama Tv (canal en manos del Estado), fue enjuiciado penalmente por Fausto Lupera, representante del Parlamento Andino.

El periodista Aldo Valarezo Sánchez, de Machala, fue demandado por dos mineros bajo los cargos de injuria calumniosa.

José Cadena, propietario del semanario El Vocero, de Sucumbíos, enfrenta una demanda interpuesta por un funcionario público.

El periodista Walter Vite Benítez fue detenido por la policía de Esmeraldas en cumplimiento a una sentencia en un juicio por injurias calumniosas interpuesta por el alcalde de Esmeraldas, Ernesto Estupiñán, tres años atrás. Sin embargo fue liberado porque la causa penal ya prescribió.

Gloria Alexandra Bravo Cedeño, fiscal de Manta, planteó una demanda penal por injurias en contra de cinco directivos y periodistas de la empresa Medios, Ediasa.

Carlos Ignacio Cedeño, radiodifusor de Manabí, fue sentenciado a seis meses de prisión por una supuesta injuria al médico Melitón García.

Aldo Loqui, exfuncionario provincial de Los Ríos, acusó a Antonio Medrano de injurias no calumniosas.

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Enlaces de interés:

* Foto tomada del blog Sin rabo de paja.

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Razones para sancionar a los medios de comunicación

Periódicos y canales de TV de España, Reino Unido, Perú y Ecuador han sido condenados por diferentes motivos por la Justicia de sus países. Acá un resumen y las causas por las que fueron demandados.

¿Qué hace que un medio de comunicación sea sancionado por la Justicia de sus países?

En los últimos días se han dado varios casos a nivel mundial y estas son algunas de las respuestas, basadas en fallos producidos en las últimas semanas:

Por difundir noticias sin “el requisito de la veracidad”:

En España, la cadena Telecinco debe pagar una indemnización de 180.000 euros al matrimonio formado por el expresidente José María Aznar y Ana Botella, también política, por asegurar en el programa Aquí hay tomate que la pareja se iba a separar debido a una “relación extramatrimonial”.

Según los jueces, eso fue “una intromisión ilegítima en el derecho al honor de Aznar y Botella” y en este caso “debe prevalecer el derecho al honor sobre la libertad de información”.

Enlace: El Supremo condena a Tele5 por decir que el matrimonio Aznar se iba a separar.

Por manipulación de imágenes:

La misma cadena televisiva, Telecinco, deberá indemnizar a la tenista y modelo Anna Kournikova con 300.000 euros y al cantante Enrique Iglesias con 36.000 “por dañar la imagen, el honor y la intimidad” de ellos.

La demanda se basa en reportaje El desnudo del año, emitido por el programa Aquí hay tomate, donde publicaron unas fotos de la pareja en las que aparecía Kournikova desnuda, pero que en realidad era una manipulación de imágenes.

Según el Supremo, de esa forma se vulneraron “los derechos al honor, a la imagen y a la intimidad de la pareja” por “la captación de imágenes, en lugares no públicos, de momentos de una pareja mostrando una desnudez falsa, y la expresión de comentarios que traspasaban el límite de lo socialmente tolerable“.

Enlace: El Supremo condena a Telecinco por un fotomontaje.

Por vincular a una mujer con la prostitución:

El director del diario Perú.21, Fritz Du Bois, fue condenado a dos años de prisión suspendida por un artículo de opinión titulado Pantaleón y la tía Pocha, por haber cometido “delitos contra el honor y difamación”.

La querella fue presentada por Rosario Amparo Flores Bedregal, tía de Ana María Solórzano, parlamentaria de Gana Perú.
Du Bois dijo ahí que hay vinculación entre la familia de Solórzano “–más específicamente su tía Doña Pocha, que es famosa– con un negocio altamente rentable y con mucha liquidez como es la prostitución”.

Enlace: Sentencian a director de Peru21 por una columna de opinión.

Por acusar de ordenar fuego a discreción contra un hospital:

En Ecuador, un tribunal de segunda instancia ratificó la condena contra el exdirector de opinión de diario El Universo, Emilio Palacio, y tres directivos del diario por una demanda por injurias entablada por el presidente Rafael Correa. La condena es a tres años de prisión y el pago de 40 millones de dólares.

La sentencia no es definitiva porque se apelará y los acusados anunciaron que acudirán a instancias internacionales.

Correa denunció al diario por la columna en la que Palacio le llamaba dictador y aseguraba que había ordenado “disparar a discreción y sin previo aviso en un hospital lleno de civiles”, durante la revuelta policial del 30 de septiembre de 2010.

Eso, según la demnada de Correa, es una injuria calumniosa.

Enlace: Ecuador: ratifican condena contra El Universo.

Por acusar a un príncipe de ordenar “disparar y matar a manifestantes”:

En el Reino Unido, el periódico The Independent publicó un texto del reconocido periodista Robert Fisk en el que aseguraba que el príncipe saudí Nayef Bin Abdul-Aziz Al Saud ordenó “disparar y matar a manifestantes desarmados” .

Tanto el diario como Fisk ofrecieron en el Tribunal Superior de Londres sus “sinceras disculpas” al príncipe Nayef, segundo en la línea de sucesión al trono saudí, y aceptaron que las acusaciones vertidas sobre él eran falsas. Pese a eso, el príncipe recibirá una indemnización.

Enlace: Príncipe saudí gana caso contra Robert Fisk.

@Columna5

¿Los medios quieren dividir al Ecuador?

“Siempre que hay polarización allí hemos metido la mano los periodistas”, dice Javier Darío Restrepo, y en Ecuador, luego de la consulta popular, empezaron a aparecer con más fuerza las palabras polarización, división, confrontación.

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Los diarios de Ecuador toman posición sobre la consulta

“Los medios no han podido eludir un nivel de alineamiento político”. Esa es una de las afirmaciones de un estudio del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal) a seis diarios nacionales sobre la consulta popular convocada por el Gobierno Nacional.

El estudio de Ciespal fue hecho durante una semana (18 al 24 de enero de 2011) luego de que el presidente Rafael Correa presentó el proyecto a la Corte Constitucional.

La posición mayoritaria de la prensa es en contra de la consulta. El documento, elaborado por el Observatorio de Medios de Ciespal, señala que los diarios que componen la muestra (El Comercio, Hoy, La Hora, El Universo, Expreso y El Telégrafo), usaron 50 fuentes principales que se pronunciaron en contra de la consulta, 25 a favor y apenas 16 neutrales.

Las cosas cambian algo cuando el análisis se hace a cada periódico. En ese caso, El Telégrafo, medio estatal (público o gubernamental, según el enfoque), hace lo contrario que el resto y en ese período no muestra opiniones en contra.

Los demás, todos privados, usan más fuentes en contra de la consulta que a favor o neutrales.

Más resultados extraídos del documento:

  • La información tiene pocas fuentes (67 de las 116 piezas analizadas manejan entre cero y dos fuentes).
  • Hay preferencia por funcionarios o autoridades como fuente principal y la presencia de representantes de la sociedad civil como fuente es mínima.
  • El presidente Rafael Correa, el presidente del Tribunal Constitucional, Patricio Pazmiño, y el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, aparecen como las fuentes más mencionadas. Este dato no implica una preferencia ni favorable ni desfavorable hacia ellos.
  • Los medios aparecen como actores privilegiados (hablan sobre sí mismos) dentro de este debate y no como un simple escenario para la deliberación pública sobre el tema, como reza la doctrina liberal de la información.

¿Podrán los medios convertirse en escenario público y no en actores políticos?

¿Darán los medios a sus lectores información no tendenciosa para que puedan tomar sus propias decisiones?

¿Se desmarcarán los medios de sus posiciones para brindar un mejor servicio?

¿Podrán ampliar el debate hacia más actores sociales para convertir a la información en más democrática?

 

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