La mentira que se le cayó a El Telégrafo

Ocurrió de un día para el otro, de forma brusca. Hasta el 13 de agosto del 2017 el diario estatal El Telégrafo tenía un tiraje de 17.000 ejemplares y a partir del día siguiente, el 14 de agosto, bajó a 10.000.

telegrafo tiraje lupa

¿En cuestión de horas El Telégrafo perdió cerca de la mitad de sus lectores? ¿Decidió bajar su circulación por alguna extraña estrategia? ¿Es una decisión ecológica para matar menos arbolitos?

Ninguna de esas respuestas es la correcta. O, al menos, no corresponden a la explicación de ese medio. La razón fue que, a partir de ese día, los nuevos directivos decidieron poner en portada, como manda la Ley de Comunicación, la cantidad verdadera de ejemplares. El Telégrafo imprimía 17.000 diarios, pero “7.000 se botaban a la basura”, según Andrés Michelena, actual gerente general de medios públicos y “hombre cercano al presidente Lenín Moreno”.

El dato publicado hasta principios de agosto, a pesar de una supuesta auditoría oficial, era una mentira impúdica. Pero en años anteriores era todavía mayor: era una mentira monumental. Por ejemplo, en el 2013 (cuando ya no se regalaban ejemplares) decían sacar al mercado 26.000 periódicos por día.

Esos 7.000 ejemplares adicionales que se imprimían hasta agosto significaban el 41 % del tiraje. Esa mentira (y desperdicio) es todavía peor si tomamos en cuenta que era sostenida por personas que militaban de forma rabiosa en el gobierno que impuso la obligación de publicar el tiraje en cada edición y de auditarlo. Esa era una medida que apuntaba a que no se inflen las cifras o se pongan “al ‘ojo’ del dueño”, decían. Algo que, por lo demás, es frecuente en un sector que debería luchar contra las mentiras. Por eso hay quienes dicen que existen las mentiras, las malditas mentiras y las cifras de circulación de los periódicos.

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Auditoría de la Supercom

Esta mentira, la de El Telégrafo, fue validada por la Superintendencia de Comunicación (Supercom) cuando auditó el tiraje en el 2015.

Es evidente ⎯por no aventurar una teoría menos piadosa⎯ que no funciona ese método en el que, se supone, contrastan documentos de comercialización, producción, distribución y facturación de ejemplares.

Esa falla en el control ocurrió pese a que ya había indicios de que algo sucedía. Por ejemplo que, según Contraloría, El Telégrafo perdió 3,3 millones de dólares en tres años por regalar periódicos, o que, entre enero del 2007 y enero del 2010, hubo un tiraje de 22,4 millones de ejemplares (unos 20.500 por día, en promedio), pero de ellos solamente 18 millones (16.500 diarios) eran aptos para la distribución. O que la información sobre la circulación y lectoría de este diario era, antes de la aprobación de la Ley de Comunicación, un secreto incluso hasta para sus propios empleados, hasta el punto de que el diario estatal presento un recurso de habeas data para prohibir la divulgación de cifras de su lectoría diaria.

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Un anuncio mentiroso

A pesar de eso, cuando El Telégrafo compró El Tiempo a fines del 2015, Santiago León, gerente general de Editogran S.A. (la empresa que editaba El Telégrafo), anunció que la meta era que el diario cuencano supere los 10.000 ejemplares de tiraje en un periodo dos años. Un diario local, según León (ahora presidente del Directorio de la CFN), debía alcanzar una circulación similar a la real del diario nacional que él gerenciaba. Una mentira más.

Ahora ya no están en El Telégrafo ni León ni su director durante los últimos cinco años, Orlando Pérez. Los nuevos administradores decidieron, un mes después de su nombramiento, sincerar las cifras del tiraje. Una mentira menos.

Actualización:

Michelena habló el 24 de octubre del 2017 sobre algunos problemas de los medios públicos, que fueron manejados, aseguró, “de manera propagandística y mediocre, dispendiosa e, indolente”. Uno de ellos es El Telégrafo. En este diario, dijo, había una devolución de ejemplares de más del 65 %.

@Columna5


Notas relacionadas:

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El Telégrafo, el periódico que ya fue

Cuando terminan los debates de candidatos estudiantiles, los partidarios de cada candidato salen al grito de “¡Ganamos el debate, ganamos el debate!”. Lo hacen porque creen, o esperan que los demás crean, que sí, que ganaron el debate.

Esa es la impresión que dio El Telégrafo al día siguiente del diálogo de los candidatos a la Presidencia de la República el 5 de febrero del 2017. Le gritó al mundo: ¡Ganamos el debate!

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El diario oficialista (no público) ahora marca con más fuerza su postura progobiernista. Eso le hace daño al periodismo y ni siquiera le ayuda al movimiento Alianza País o a sus candidatos. La posición favorable de los medios de comunicación hacia un candidato ayuda poco a mejorar los resultados electorales. Lo sabemos gracias a Donald Trump, como ya lo supimos en Ecuador hace 20 años con Abdalá Bucaram, entre otros casos.

Esta posición de El Telégrafo, ya sin rubores, abona todavía más a la pérdida de credibilidad de la prensa ecuatoriana (la más baja entre los medios de comunicación, con un 37,2 %). Y empuja a los medios hacia la tormenta perfecta de su crisis, al  “gran tsunami que parece estar llevándose por delante la profesión”, como dice Enrique Bullido.

Lo de El Telégrafo no es un problema de portada, de esa y otras (1, 2), ni de una mala elección del título. Es una actitud que se ha vuelto constante, que corre el riesgo de normalizarse y que también cometieron (y siguen cometiendo, pero sin tanta osadía, como la revista Vistazo) los ahora tibios medios privados. Es algo que ahora también lo hace el periódico local El Tiempo (1, 2), propiedad de El Telégrafo desde hace un año.

Esto va más allá de la portada y llega a las páginas interiores, a los textos, a las fotos, a los detalles, como muestra la nota sobre el mismo debate presidencial (clic para agrandar):

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El problema no es tratar sobre política, ni siquiera asumir posturas en ese sentido (el periodismo es, a la final, una labor política), sino la partidización de los medios públicos que, igual que todos, pero más que el resto, deberían actuar como lo que son: administradores de un bien público, la información, elemento imprescindible para la democracia.

El problema es hacer propaganda, relaciones públicas, y no periodismo.

El problema es ser militante de un partido, de un político, de un poder. El problema es parcializarse, ser hincha, seguidor incondicional de un poder, cualquiera que sea.

El problema es que, ahora sí, definitivamente, El Telégrafo ya no es un periódico.

@Columna5


Crisis del papel mata a diario Hoy y hiere a otros medios de Ecuador


Última Tapa Hoy copiasPérdidas por más de cuatro millones de dólares. Eso fue lo que reportó el diario Hoy en el 2013; además, en 11 de los últimos 14 años declaró pérdidas.

Este es el caso más grave de la crisis de los impresos ecuatorianos, pero no el único: la mayoría de periódicos nacionales ecuatorianos tuvo pérdidas el año anterior.

Diario Hoy publicó su última edición impresa el domingo 29 de junio del 2014, 32 años después de estar en los quioscos de Ecuador. Entre las razones de su cierre menciona las que consideran que son causas de la situación económica de la empresa. Un mes después, La Hora de Manabí dio las mismas razones para su cierre.

Su director y mayor accionista, Jaime Mantilla Anderson, dijo en una entrevista con Ecuavisa que el cierre fue consecuencia de las “limitaciones en la inversión en medios de comunicación como manda la Ley de Comunicación y la prohibición de la publicidad en diario Hoy por parte de la Secretaría de Comunicación”. El Gobierno negó que el cierre de Hoy sea por influencia gubernamental, la Ley de Comunicación o la disminución de publicidad oficial.

Diario Hoy no es el primer impreso de circulación nacional que cierra en los últimos meses en Ecuador. Antes lo hizo la revista Vanguardia, el 26 de junio del 2013.

Y no es la única que culpa de su cierre al Gobierno y a la Ley de Comunicación. También lo hicieron los propietarios de la revista Vanguardia, aunque su director, Juan Carlos Calderón, y el jefe de Información, Jean Cano, negaron que así sea, cuando “lo digno era decir ‘quebré’” o mantenerse, “resistir y dar batalla”.

 

Pérdidas de Hoy

En ambos casos, los datos públicos de sus balances y de su declaración de impuestos muestran una situación económica crítica.

Edimpres, la empresa editora de Diario Hoy, declaró el impuesto a la renta en cero desde el año fiscal 2007. En el 2005, por este tributo, que está en relación directa con las ganancias de las empresas, pagó 36.667 dólares y en el 2006 cayó a 12.731 dólares.

Las pérdidas de diario Hoy en el año 2013, según su informe a la Superintendencia de Compañías, fueron de 4.381.317 dólares. Desde el año 2000 hasta el 2013, solamente en tres años reportó ganancias.

¿Puede una empresa mantenerse con pérdidas durante tanto tiempo? Estas son las cifras:

Pérdidas_ganancias Diario Hoy 2000-20133

La editorial Gran Tauro Grantau Cía. Ltda., que publicaba la revista Vanguardia, reportó pérdidas por 462.639 dólares en el año 2012. Desde su creación, en el año 2005, esta empresa declaró ganancias un solo año, el 2008, y solamente por 338 dólares.

 

Los impresos pierden

Otros medios de Ecuador también tienen problemas económicos. De las empresas de diarios nacionales, solamente tuvo ganancias Granasa, que edita Expreso y Extra, el diario sensacionalista más vendido del país, pero al resto le fue mal en el año 2013:

  • Diario El Universo tuvo pérdidas por 1.587.126 dólares.
  • El Comercio perdió 767.038 dólares.
  • El Telégrafo (periódico en manos del Estado) perdió 441.643 dólares.
  • ENSA, la empresa editora de las revistas Vistazo, Estadio, Hogar y Generación 21, tuvo pérdidas por 830.516 dólares.
  • Dinediciones, de Mundo Diners, Soho y Gestión, perdió 496.832 dólares.

Cuadro de pérdidas y ganancias de los medios impresos de Ecuador en el 2013:

Pérdidas de los medios de Ecuador 20133

 

En los años anteriores casi todos los medios nacionales disminuyeron sus ganancias de forma progresiva, sobre todo desde el año 2008. Solamente El Telégrafo, que en el 2011 llegó a perder 5.767.009 dólares, frenó su caída en los últimos dos años y las pérdidas han sido menores.

Así están las pérdidas y ganancias de los medios impresos de Ecuador:

Pérdidas y ganancias medios de Ecuador 2000-2013 2

¿Tendremos la valentía de admitir que nuestro periodismo está mal, que las empresas de periódicos impresos sufren una crisis no solamente económica?

La tormenta perfecta del periodismo impreso llegó al Ecuador. Los medios de papel cambian o mueren. Los medios tradicionales, como explican Ramón Salaverría y Samuel Negredo en el capítulo “La tormenta perfecta” del libro “Periodismo integrado”, “se enfrentan a un aumento de los costes de producción, estancamiento o caída de la difusión, menor inversión publicitaria, desaparición de puntos de venta y aumento de la competencia. Todo al mismo tiempo”.

Y si lo ponemos más claro: el cambio del esquema de comunicación gracias a Internet y las redes sociales, la baja calidad de la oferta periodística y la crisis del modelo de negocio actual de los medios, sumado en Ecuador a la beligerancia del Gobierno contra los medios, crean el escenario ideal para el fin de los impresos, al menos de la forma en que los conocemos ahora.

Tal vez llegó la hora de que solamente haya uno o dos grandes periódicos de referencia por país, como anuncia Bertrand Pecquerie.

Mapa del fin de los periódicos, según futureexploration.net:

mapa del fin de los periódicos

 

Actualización:

La Hora de Manabí también cierra

La Hora manabí cierraUn mes después del cierre de diario Hoy, La Hora de Manabí anunció, el 31 de julio del 2014 que esa era su última publicación.

En un editorial, La Hora culpó de su cierre a la Ley de Comunicación y al Gobierno. ¿Es responsable de este cierre la Ley Orgánica de Comunicación? Según Paulina Mogrovejo, consejera del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, Cordicom, “absolutamente no”.

Los datos de la Superintendencia de Compañías muestran que la empresa que publicaba este medio, Edimanabí Editora Manabita S.A., tuvo pérdidas en la mayoría de los últimos años.

En los últimos tres años, Edimanabí tuvo pérdidas por 179.054 dólares en el 2010, 98.154 en el 2011 y 122.031 en el 2012.

La crisis económica de esta empresa viene desde tiempo atrás. En el 2000 perdió 103.223 dólares y en el período analizado solamente reportó ganancias en tres años: 2003 (5.988 dólares), 2004 (1.746) y 2006 (5.458).

Este medio manabita era parte de un grupo de periódicos locales ecuatorianos en 12 provincias, todos del mismo nombre, La Hora, pero a cargo de empresas diferentes. ¿Cerrará La Hora en otras provincias? Difícil; aunque la crisis del papel es generalizada, no todos los medios locales o regionales de Ecuador están mal en lo económico e incluso a algunos les va muy bien.

 

Actualización 2:

Diario Meridiano también cierra

El 15 de agosto del 2014, el diario Meridiano, de Guayaquil, también cerró su versión impresa para dedicarse de forma exclusiva a la digital por razones económicas.

 

Actualización 3:

Hoy Digital cierra por pérdidas

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Foto de @hamiltnlopz de la redacción vacía de diario Hoy.

La edición digital de Hoy, que quedó vigente luego de que cerró la versión impresa en junio, también cerró el 27 de agosto del 2014 por decisión de la Superintendencia de Compañías.

Edimpres, la empresa de Hoy, es unas de las alrededor de 700 compañías que reincidieron durante dos años en pérdidas del 50 por ciento o más del capital social y que “no presentaron descargos que pudieran demostrar que subsanaron la causal de disolución”, según anunció la Superintendencia.

La SIP criticó esta decisión y las agencias gubernamentales lo volvieron a negar.

 

* Datos obtenidos de la información de los estados financieros consolidados de la Superintendencia de Compañías y de consultas de impuesto a la renta causado del SRI.

 

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