¿Hasta dónde llega la libertad de expresión?

En el periodismo, libertad “es decir o escribir lo que se debe publicar, no lo que a uno le dé la gana de difundir”. Eso es lo que dice el maestro de ética periodística Javier Darío Restrepo.

¿Hasta donde llega nuestro derecho a decir lo que pensamos, nuestra libertad para expresarnos?

Hay que “trazar los linderos de los derechos y buscar su lugar dentro del conjunto. A esta operación se la llama: Armonizar los derechos”, dice Restrepo en otra de sus respuestas en el Consultorio Ético de la FNPI.

Si un derecho, el ejercicio de una libertad, afecta a otro derecho significa que pasamos el límite. Es la conocida frase “Mis derechos terminan donde comienzan los del otro”.

Dicho de una forma más gráfica por Oliver Wendell Holmes:
“El derecho a la oscilación de mi puño termina donde comienza la nariz del otro hombre”.
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Por eso, en periodismo, la libertad no es infinita. Tiene un límite en las leyes, los derechos, el respeto.

Esos límites fueron los que traspasó el artículo de opinión ¿Familias alternativas? del articulista Miguel Macías Carmigniani.

Ese texto, con tintes homofóbicos y discriminatorios, “vulnera los principios de tolerancia y pluralismo que mantiene este medio y empaña su línea editorial de defensa de los derechos individuales y de las minorías”, como lo admitió, en un acto de valentía, El Comercio.

Derechos y, además, respeto, como explica Fernando Larenas, editor de diario El Comercio.

El periódico quiteño asumió, como no siempre lo hacen los medios, la responsabilidad por un hecho que no le atañe de forma directa.

Esto es importante para los medios de comunicación: la responsabilidad (que no es lo mismo que culpabilidad) es sobre todas las cosas que publica, así no sean de su autoría y no las compartan. Así lo afirma el mismo medio: “las columnas firmadas en las páginas de opinión son de exclusiva responsabilidad del autor, no reflejan ni nuestra opinión ni nuestra línea informativa”.

El editor multimedia de El Comercio, Martin Pallares, también lo explicó en Twitter:

A pesar de eso, el texto fue borrado de la edición digital, luego de recibir críticas de los lectores, y se publicó una disculpa en su página de Facebook y en el periódico.

Retirar el texto de la red tal vez no es la mejor solución, porque “borrar algo que ya explotó en las redes no sirve de nada”, como dice dice Esther Vargas, de Clases de Periodismo.
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Vigilante de contenidos
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El medio de comunicación debe ser el vigilante de que lo publicado a través de este no viole derechos.

Este caso lleva a otras situaciones, como si se debe controlar los comentarios en Internet o la publicidad.

El medio es responsable de evitar publicaciones que afecten derechos, incluso en artículos de opinión, comentarios de lectores y publicidad.

O, si no, pregúntese:

¿Está dispuesto a recibir una acusación sin fundamento?

¿Le gustaría que se haga pública su intimidad?

¿Quiere que el grupo al que pertenece, étnico, profesional, social… sea víctima de un prejuicio?

¿Quiere ser injuriado en nombre de la libertad de expresión?
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Ahí se aplica la regla de la empatía: “¿me gustaría que hagan eso conmigo?”, que se complementa con otra: publicar solamente cuando el asunto es de interés público y excede el interés privado.

Ejemplo: un asunto de interés privado son las preferencias sexuales de las personas. Un caso de interés público es la violación sexual.
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Preguntas:

1. ¿Se debía publica el artículo de Macías?

2. ¿Es un irrespeto a la libertad de expresión que no se publique o se retire el artículo de Macías?

3. ¿Tenemos derechos a atacar a las personas, a incitar el odio, a hacer apología del delito basados en nuestra libertad de expresión?

Mis respuestas: No, no y no.

¿Cuáles son sus respuestas?

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Enlaces de interés:

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108 libros periodísticos recomendados


Si fue difícil escoger los 81 libros periodísticos o de no ficción hace un año (con la ayuda de un texto de Leila Guerriero), ahora la dificultad no ha disminuido y eso se debe a la cantidad de publicaciones de ese tipo. Por algo, en Latinoamérica vivimos un verdadero “boom” de la crónica.

¿Novedades para este año? Sí, dos publicaciones que se anuncian como unos “librazos” y que aún no llegan a algunos de los países latinoamericanos: Antología de crónica latinoamericana actual, de Alfaguara, y Mejor que ficción. Crónicas ejemplares, de Anagrama (ver portadas arriba).

Otra novedad es que abrimos paso al periodismo gonzo, con su fundador Hunter S. Thompson, y dos nuevos y buenos valores de la crónica latinoamericana, Gabriela Wiener y Emilio Fernández Cicco.

Y, por lo demás, libros que nos han recomendado, algunos que se nos escaparon en la selección anterior y otros que descubrimos recién.

La siguientes es la lista actualizada de libros periodísticos, la mayoría de crónicas y otros de reportajes, algunos tienen algo de ficción, pero sirven igual.

Aunque tiene algo de orden, esta no es una clasificación y por cualquier lado que se empiece se encontrará buenos libros.

¿Son todos los que están? No, estamos seguros de que hay más y tal vez consideren que alguno está demás. Para eso está la opción de comentarios.

Déjennos sus comentarios y sugerencias.

Que tengan un buen Día del Libro en este 23 de abril, día de San Jorge o San Jordi.

.1. Operación masacre. Rodolfo Walsh

2. El violento oficio de escribir. Rodolfo Walsh

3. La guerra moderna. Martín Caparrós

4. A sangre fría. Truman Capote

5. Música para camaleones. Truman Capote

6. El ladrón de orquídeas. Susan Orlean

7. Retratos y encuentros. Gay Talese

8. El enterrador.  Thomas Lynch

9. Ébano. Ryszard Kapuscinski

10. El libro de la almohada. Sei Shonagon

11. Crónicas de otro planeta. Las mejores historias de Gatopardo. Debate Editorial Random House

12. Crónicas SoHo. Aguilar, Colombia.

13. Lo mejor del periodismo de América Latina. FNPI Fondo de Cultura Económica

14. Lo mejor del periodismo de América Latina II. FNPI Fondo de Cultura Económica

15. La guerra del fútbol y otros reportajes. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama

16. Dios es redondo. Juan Villoro, Anagrama

17. Al pie de un volcán te escribo – Crónicas latinoamericanas. Alma Guillermoprieto

18. Crónicas de sangre. Cinco Historias de Los Zetas. Ricardo Ravelo. Editorial Random House Mondadori

19. Lapidarium IV. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama

20. Larga distancia, crónicas de viaje. Martín Caparrós

21. Che Guevara: Una vida revolucionaria. Jon Lee Anderson

22. El oro y la oscuridad. La vida gloriosa y trágica de Kid Pambelé. Alberto Salcedo Ramos. Debate

23. ¿Cuánto cuesta matar a un hombre? José Alejandro Castaño, Editorial Norma

24. Huesos en el desierto. Sergio González Rodríguez, Anagrama

25. La banda de la casa de la bomba y otras crónicas de la era popular. Tom Wolfe

26. Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico. Leila Guerriero

27. Crónicas argentinas. Juan Pablo Meneses. Editorial Norma

28. Las mejores crónicas de Gatopardo. Debate Editorial Random House

29. El interior. Crónicas de viajes por las provincias argentinas. Martín Caparrós

30. Los periodistas literarios. Norman Sims.

31. El imperio. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama

32. El dictador, los demonios y otras crónicas. Jon Lee Anderson. Anagrama

33. Crónicas latinoamericanas: periodismo al límite. Alberto Salcedo Ramos. Fundación Educativa San Judas.

34. Años de fuego. Grandes reportajes de la última década. Editorial Planeta

35. Crónicas filosas (las mejores crónicas de la revista Rolling Stone argentina). Publirevistas.

36. Diez días que conmovieron al mundo. John Reed

37. Samba. Alma Guillermoprieto

38. Un día más con vida. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama.

39. El Sha o la desmesura del poder. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama

40. El emperador. Ryszard Kapuscinski. Editorial Anagrama.

41. Viajes con Heródoto. Ryszard Kapuscinski. Anagrama / Círculo de Lectores

42. La caída de Bagdad. Jon Lee Anderson. Anagrama

43. La tumba del León: Partes de guerra desde Afganistán. Jon Lee Anderson

44. El hombre sin cabeza. Sergio González Rodríguez, Anagrama

45. Golden boys. Hernán Iglesias Ilia. Planeta / Seix Barral

46. Lo que hay que tener. Tom Wolfe, Anagrama

47. Zoológico Colombia. Crónicas sorprendentes de nuestro país. José Alejandro Castaño. Norma

48. Historia de una mujer bomba y otras crónicas de América Latina. Alberto Salcedo Ramos. Uqbar Editores.

49. Obra periodística: Textos costeños. Gabriel García Márquez.

50. Obra periodística: Entre cachacos. Gabriel García Márquez.

51. Obra periodística: De Europa y América. Gabriel García Márquez.

52. Obra periodística: Por la libre. Gabriel García Márquez.

53. Antología de grandes reportajes colombianos. Aguilar

54. Antología de grandes crónicas colombianas. Aguilar

55. La pasión de contar. El periodismo narrativo en Colombia. 1638-2000. Hombre Nuevo Editores y U. de Antioquia

56. Boquita. Martín Caparrós

57. Al interior de la Liga. Jon Lee Anderson

58. Frutos extraños. Crónicas reunidas 2001-2008. Leila Guerriero

59. Diez juglares en su patio. Alberto Salcedo Ramos.

60. La Argentina crónica. Planeta Argentina.

61. El año en que no fuimos felices. Alma Guillermoprieto

62. La Habana en un espejo. Alma Guillermoprieto

63. Las guerras en Colombia. Alma Guillermoprieto

64. ¡Dios mío! Un viaje por la India en busca de Sai Baba. Martín Caparrós

65. Amor y anarquía. La vida urgente de Soledad. Martín Caparrós

66. Una luna, diario de hiperviaje. Martín Caparrós

67. Zonas de guerra: voces de los campos de matanza del mundo. Jon Lee Anderson

68. Guerrillas. Jon Lee Anderson

69. Cristo con un fusil al hombro. Ryszard Kapuscinski. Anagrama

70. Ponche de ácido lisérgico. Tom Wolfe, Anagrama

71. La hoguera de las vanidades. Tom Wolfe, Anagrama

72. Casada por la fuerza: Una mujer nacida en occidente sometida a la tradición musulmana. Leila Guerriero

73. Los golpes de la esperanza. Alberto Salcedo Ramos.

74. De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crónicas. Alberto Salcedo Ramos.

75. Réquiem por un país perdido (ensayos y crónicas periodísticas). Tomás Eloy Martínez

76. La pasión según Trelew. Tomás Eloy Martínez

77. Las Memorias del General. Tomás Eloy Martínez

78. Equipaje de mano. Juan Pablo Meneses. Editorial Planeta

79. Sexo & Poder, el extraño destape chileno. Juan Pablo Meneses. Editorial Planeta

80. La vida de una vaca. Juan Pablo Meneses. Editorial Planeta/Seix Barral

81. Hotel España. Juan Pablo Meneses. Editorial Norma

82. Sendero: Historia de la Guerra Milenaria en el Peru. Gustavo Gorriti

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Cuánto tiempo toma ganarse un premio Pulitzer de periodismo

No son los años de experiencia lo que permiten a periodistas en lengua inglesa ganar el premio más reconocido del periodismo estadounidense.

Es, sobre todo, el tiempo que emplean en el trabajo. En eso coinciden dos de los ganadores del Pulitzer 2012: David Wood, periodista desde 1970, y Sara Ganim, quien tiene apenas 24 años de edad.

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Ocho meses para trabajar un tema

Foto: Telegraph.co.uk

David Wood, quien ganó el premio Pulitzer al mejor reportaje nacional, el primero para el Huffington Post, dijo que esto “es un testimonio de la voluntad de la sala de redacción para dejar a los periodistas emplear su tiempo en historias que tienen impacto“, según una nota publicada en Poynter.

Wood trabajó durante ocho meses en las series fotográficas sobre soldados heridos en combate.

“Yo nunca me había tomado ocho meses para hacer una historia, porque la mayor parte del tiempo estamos muy ocupados”, dijo Wood, quien antes había trabajado para Time Magazine, Los Angeles Times, Newhouse News Service y The Baltimore Sun.

Sin embargo, fue Arianna Huffington, presidenta y editora en jefe de ese medio, quien le impulsó a tomarse tanto tiempo cuando le dijo: “yo pienso que eso es importante, vamos a hacerlo”.

De ese trabajo resultaron las series Más allá del campo de batalla (Beyond the Battlefield), que muestran la situación de los soldados estadounidenses heridos cuando regresan a casa desde Afganistán e Irak.

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60 horas por semana

Foto: 233grados.com

En esta edición, la 96 de los premios Pulitzer, la periodista de 24 años, Sara Ganim, quien investigó el caso de un entrenador deportivo acusado de abuso sexual, también se toma más de las 40 horas semanales de trabajo, divididas en ocho horas diarias.

En una entrevista publicada por Woub, citada por el blog 233 Grados, dijo que se despierta por la madrugada, a las 03:00 o 04:00 y desde ese momento empieza a bregar.

“Tengo un escáner de la policía en mi mesita de noche. Me quedo a dormir y despierto para ver las noticias matutinas”, dijo Ganim, según una publicación de CNN México.

Trabajo 60 horas a la semana, investigando, conversando con las fuentes, y quitando capas hasta encontrar historias increíbles”, mencionó.

Así es el periodismo, el buen periodismo. Sin horarios, con mucho esfuerzo, dedicación y, por lo general, poco remunerado, pero muy, muy, satisfactorio.

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El Gabriel García Márquez que hace daño al periodismo


Gabriel García Márquez, quien dijo que el periodismo es el oficio más bello del mundo, que la ética debe acompañar al periodista como el zumbido al moscardón, quien da muy buenas lecciones de periodismo, es también una persona cuya influencia puede hacer daño al periodismo.

La colección de libros Obra periodística de Gabriel García Márquez, una joya no solamente por los buenos textos que incluye (aunque también hay de los otros), sino por el estudio hecho en el prólogo por el recopilador, el francés Jacques Gilard.

Ese estudio permite descubrir algunos “lados oscuros” de Gabriel García Márquez en el periodismo.

Por ejemplo, al menos al principio, la línea que separa al periodismo de la ficción fue muy difusa en el trabajo periodístico del Gabo.

En los prólogos a los diferentes volúmenes de esa colección, Textos costeños, Entre Cachacos y De Europa y América, Gilard escribe algunas cosas que se refieren al periodismo, como las siguientes:

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“Un rasgo que se volvería corriente en el periodismo de García Márquez, sobre todo en su posterior etapa de reportero: el detalle narrativo añadido; verosímil y probable, pero añadido”. (Fuente)

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“Las simplificaciones y exageraciones a las que siempre había recurrido” García Márquez. (Fuente)

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“La dramatización de algo que no existía o, si existió, no tenía por qué interesar a nadie, forma parte de las reglas del juego en la prensa amarilla. García Márquez respeta escrupulosamente esas reglas en un texto que no puede leerse sino en segundo grado”. (Fuente)

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“Elementos que (…) hacen que el relato dé un paso más hacia la arbitrariedad de la ficción”. (Fuente)

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“El periodista se borra momentáneamente detrás del novelista”. (Fuente)

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“Esa tentación de contar cosas reales, pero con la dosis de ficción y exageración que caracterizaría más tarde a la manera de contar de García Márquez”. (Fuente)

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Gilard también habla del tan célebre como ficticio reportaje de la sequía en Venezuela, Caracas sin agua:

Se trata de “un reportaje ficticio, proyectado además hacia el futuro […] [en el que] todo se cifra en contar bien, con bases reales o totalmente previsibles, aunque con la intervención de la imaginación” (Fuente).

Un maestro que escribe en sus textos periodísticos detalles narrativos añadidos, simplificaciones y exageraciones, que respeta “escrupulosamente las reglas de la prensa amarilla”, que da pasos hacia la arbitrariedad de la ficción y escribe reportajes ficticios, es alguien para leerlo con cuidado.

Viendo lo visto, es mejor no imitar esas prácticas, como Gilard menciona que sucedió en Colombia. Esto dice el investigador francés sobre “la dosis de ficción y exageración” de García Márquez:

“Hasta el final de la década de los años 70, todo el reportaje colombiano usa esa pauta garciamarquina, imitada tanto de su obra periodística como de la literaria. La a veces sofocante omnipresencia de su ejemplo (…) es tan real, y quizás más fuerte, en el sector periodístico donde no parecen haberse renovado mucho los procedimientos que él usó”. (Fuente)

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Pero como estamos en el cumpleaños 85 del Gabo, incluimos algunas frases del Nobel colombiano sobre el periodismo. Sus enseñanzas, lo que dice sobre el oficio, la ética y el compromiso periodístico son, sin duda, de mucho valor:

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“La investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición”. (Fuente)

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“La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”.  (Fuente)

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“Cuando escribo para periódicos, algunas personas piensan que hago literatura. Soy muy riguroso cuando hago periodismo: me fijo mucho en la realidad. Pero tengo una forma de ver y seleccionar la realidad, que es muy literaria. Sigo el mismo método de observación en periodismo y en literatura”. (Fuente)

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“A veces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se da mejor”. (Fuente)

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“Los novelistas y los periodistas ganamos en credibilidad si cuidamos al máximo los detalles”. (Fuente)

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El reportaje “puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia -sagrada e inviolable- de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea”. (Fuente)

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Enlaces de interés:

Foto principal tomada de El Espectador, cuando GGM trabajaba en ese periódico. 

@Columna5


El periodismo interpretativo, un género malinterpretado

Interpretar, en el periodismo, no es opinar, lanzar rumores, especular, ni violar las reglas periodísticas.

El periodismo tiene reglas generales que se aplican a todos sus géneros y en todos los formatos.

Desde las aulas universitarias escuchamos esas reglas básicas, como que el rumor no es noticia, que no debemos especular, que estamos obligados a confirmar informaciones, a contrastar versiones, que no debemos inventarnos fuentes, testimonios, hechos…

Y eso se aplica en todo el periodismo, insisto, cualquiera sea el formato o el género: no es justificación, para violar esas normas básicas, que demos información en una red social y no en un medio tradicional. Tampoco es justificación que pasamos por alto un par de esas reglas porque era opinión, análisis o periodismo interpretativo (tan malinterpretado género) y no una nota informativa.

Ni opinión, ni análisis, ni periodismo interpretativo admiten lanzar versiones sin confirmar. Recuerden al príncipe saudí y el periódico británico.

Tampoco especular o lanzar rumores. “Como cualquier redactor de noticias, el editorialista debe respetar la verdad de los hechos. Una columna editorial se fundamenta en hechos que, interpretados, son la materia prima de la opinión”, dice Javier Darío Restrepo, del Consultorio Ético de la FNPI.

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El “análisis” de Vanguardia

La revista Vanguardia, cuyo editor es uno de los mejores periodistas de investigación del Ecuador de los últimos años, Juan Carlos Calderón, y por ello digna de mejor suerte, hace un análisis sobre la anulación del juicio al exvicepresidente Alberto Dahik.

Ahí se dicen cosas que son rumores, especulación, datos sin fundamento… A los ejemplos añado las preguntas que le hubiera hecho al autor del texto si yo fuera su editor:

– “Alberto Dahik arriba al país con el apoyo político de Rafael Correa y se podría convertir en una figura de apoyo para su campaña”.

¿Se podría? ¿Se puede o no se puede convertir en una figura de apoyo? ¿Hay algún dato, informe, declaración o algo que explique esto? ¿Quién lo dice, el autor, una fuente? ¿En base a qué lo afirma el autor o la fuente?

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– “Queda claro que el gobierno hará uso de todas sus maniobras para seguir en el poder”.

¿Queda claro? ¿Para quién, para todos o sólo para el autor? ¿En qué se basa el autor para hacer esa afirmación: declaración, dato, informe, documento? ¿Simple opinión?

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– “Facilitar el regreso de Abdalá Bucaram también pudiera reafirmar esa idea”.

¿Pudiera? ¿Puede o no puede facilitar el regreso? ¿Quién lo dice, el autor, alguna fuente?

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– “Todo indica que la figura de Alberto Dahik y el apoyo del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) pudieran ser dos soportes en el camino que la revolución ciudadana ha iniciado en busca de la reelección de su líder”.

¿Todo indica? ¿Qué es el “todo” que nos “indica” eso, por qué no lo explica el autor? ¿”Todo indica”, para quién, para el autor, para todos?

¿Pudieran ser? ¿Son o no son? ¿Quién dice, el autor, alguna fuente?

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A excepción del primero, el resto de puntos son parte del ¡primer párrafo!

Bueno, hay que ser justos, luego viene la parte central y mucho mejor elaborada, con datos, referencia a documentos, recuento de hechos, para terminar con algo de la misma dosis inicial:

– “El apoyo del PRE pudiera ser preponderante para el gobierno”.

¿Pudiera? ¿Otra vez? (regresen al anterior “pudiera”).

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– “Se sabe que el quinto voto es de Henry Cuji”.

¿Se sabe? ¿Quién sabe, el autor, los asambleístas, todo el mundo? ¿Qué documento o declaración respalda esta afirmación?

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Habrá quien diga que hay cosas entre las enumeradas que son obvias. Pero en periodismo nada es obvio: todo es datos, declaraciones, versiones, documentos, testimonios…

Repito: nada es obvio, si tu mamá te dice que te quiere, compruébalo.

Que en periodismo opinión se puede dar una versión propia, sí, pero con sustento. O, al menos asumiendo que nosotros lo decimos y no encubriéndolo con frases difusas y evasivas del tipo “Todo indica” o el “Queda claro”.

Pero el análisis (nombre del género que encabeza la página en mención) no es opinión, es información. Incluso, en caso de mezclar opinión con información, prefiero a quien lo hace de frente, sin maquillarlo, con un también incorrecto, pero claro y honesto “Yo opino” o “Yo creo”.

Aparte, hay el error gramatical en el uso de las formas terminadas en ría y el tenebroso condicional de rumor, un error gramatical muy repetido en el periodismo y que además tiene implicaciones éticas.

Lo que me llevó a escribir esta entrada fueron los elogios y la viralidad que tuvo ese texto en la red. Carlos Andrés Vera, editor de Soho en Ecuador, otra revista digna de mejor suerte, llama a ese análisis “brillante”, lo que repiten otros tuiteros.

¿Brillante? No creo. Mal periodismo que perjudica a quienes tratan de hacer buen periodismo, es mi opinión.

Mientras, seguiremos esperando el verdadero buen reportaje sobre el caso Dahik, que explique y fundamente los hechos de corrupción, si es que los cometieron, del exvicepresidente, sus colaboradores cercanos y algunos diputados de esa época.

 

Actualización:

– Alberto Dahik no se convirtió en una figura de apoyo para la campaña de Rafael Correa.

– El Gobierno no facilitó el regreso de Abdalá Bucaram. El expresidente sigue en Panamá y es un violento opositor de Rafael Correa.

– Ni Alberto Dahik ni el Partido Roldosista Ecuatoriano fueron soportes en el camino hacia la reelección del líder de la revolución ciudadana.

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Enlaces de interés:

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Fotos tomadas de la revista Vanguardia 9 de enero del 2012.

@jfbeltranr

@Columna5

Las portadas del aniversario del 11S en Ecuador

La portada de un periódico es el lugar donde los medios proponen lo que consideran más importante. Y la forma en que se presenta es también una forma de darle más o menos importancia.

A los 10 años del “hecho que cambió el mundo”, como señalaron los mismos medios, en donde murieron 15 ecuatorianos y que significó un cambio en la situación migratoria para los inmigrantes de esa nacionalidad, en los diarios de Ecuador fue poco lo que se mostró. La primera década de  los atentados del 11S contra las Torres Gemelas y el Pentágono pasó como un hecho corriente.

Hubo quienes presentaron la foto actual, la de unos edificios como los de cualquier lugar en una presentación sencilla:

Otros optaron por varias fotos, sobre todo las históricas, similares a las que se publicaron el 12 de septiembre del 2001:

Uno optó por una cara y una parte de la bandera estadounidense, nada especial:

Una de las llamativas, con apertura a seis columnas y una foto diferente, fue esta:

Ante la duda entre mostrar el pasado o el presente, hubo quienes mostraron las dos caras:

Y otro, que apuesta directo a una imagen actual:

 

¿Cuál fue la mejor, cuál la peor? La decisión es del lector.

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Portadas en el mundo:

En los siguientes enlaces se pueden ver algunas de las portadas sobre el 11S que se publicaron en la primera década de este acontecimiento y otras más. Hay muy buenos ejemplos de cómo se pone en escena un hecho histórico:

  • Una selección de portadas interesantes, algunas son verdaderas obras de filigrana. Acá
  • Más ejemplos, incluye periódicos digitales. Acá
  • Entre las revistas siempre hay portadas interesantes. Acá
  • La que rechazaron los editores de The Sunday Times Magazine. Acá
  • Hubo portadas que llegaron a lo tétrico. Acá
  • Hasta un autoplagio. Acá
  • Las portadas del 11 de septiembre del 2011, en Kiosko.net. Acá
  • 650 tapas del 11S provenientes de 59 países, en Newseum. Acá
  • Años atrás se publicó esta tapa en un periódico argentino, un editorial en tres palabras. Acá
  • 40 de las más impactantes portadas de medios de todo el mundo desde el día siguiente del atentado. Acá
  • 145 portadas de 19 países del 12 de septiembre del 2001. Acá

@Columna5

Portada polémica: ¿Lo que “todos sentimos” o sensacionalismo incendiario?

Una niña de 11 años desparece y nueve días después aparece muerta, descuartizada y quemada las piernas. La reacción de indignación en Argentina fue generalizada, incluso entre algunos periodistas y medios. Uno de ellos, el diario popular Libre, publicó una foto de archivo de la niña y tituló “HIJOS DE PUTA”. En Twitter hubo mensajes a favor y en contra de la tapa de Libre.

La portada fue difundida la noche anterior:

Una portada elaborada con rapidez, como reconoce su jefe de redacción, Darío Gallo (@dariogallo). Decidida a la carrera, cuando se actúa con el sentimiento y mientras el razonamiento está obnubilado por la rabia. Algo que suele alejarnos de lo racional y llevanos a lo visceral

Y en seguida llegaron los tuiteos que resaltaban la portada, entre ellos de periodistas como Vanina Berghella (@vanis):

Algunos tuiteros la calificaron de histórica:

Pero no todos estuvieron de acuerdo:

Otros fueron menos delicados. Y algunos siguieron la misma línea del diario:

Otros ya veían una posible consecuencia de un titular que apela a las sensaciones en un momento de dolor e indignación de la gente:

Así titularon otros medios argentinos tras la muerte de Candela:

Periódicos de Argentina. Edición de jueves, 1 de septiembre de 2011. Kiosko.net
Kiosko.net no es un periódico, es la puerta de entrada a los periódicos del mundo. Navega por las portadas de los periódicos del mundo. Encuentra los diarios que te interesan. Desde Kiosko.net puedes encontrar los sitios web de los periódicos de tu región, de tu ciudad o del otro extremo del mundo.

Y aunque no fueron muchas, los otros medios también recibieron críticas. Una de ellas fue la del mismo Darío Gallo:

Pero tuvo su respuesta:

Al día siguiente, el diario Libre agradeció los comentarios:

Coincidencia: el mismo día algo similar sucedió con una niña de 14 años en Ecuador y el diario Extra publicó un titular que tiene similitudes con el de Libre y advierte que los vecinos buscan al asesino para matarlo:


Ahora, unas preguntas:

¿Un medio debe expresar “lo que todos pensamos” o informar con el mayor rigor periodístico?
¿El periodismo debe exacerbar los sentimientos negativos que pueden terminar en más muertes, incluso de inocentes, en nombre de la justicia?
¿Cuál es el papel del medio de comunicación y el periodista: vigilar que se sancione a los culpables, decantarse por la justicia y las leyes o echar gasolina al fuego de la indignación ciudadana?

@Columna5

¿Cuál es el titular más repetido del año en los medios de Ecuador?

¿No lo saben? Aquí proponemos uno que en principio sonó imaginativo, gracioso, oportuno y de impacto. Pero, como todo lo que se usa en exceso, se desgastó y dejó de ser útil.

Titular es un arte. Además de ser algo informativo, debe atraer al lector. Si se trata de un impreso, la situación es peor: hay que hacer lo anterior y además sujetarse a un espacio determinado. Si es en medios digitales, no solamente debe apuntar al lector, también a los buscadores de Internet, a los lectores de RSS, ajustarse a las exigencias del tuiteo y más.

El primer periodista que parafraseó el título de Crónica de una muerte anunciada para titular un texto suyo, se anotó un buen punto. Pero cuando han pasado 30 años de la publicación de esta novela de Gabriel García Márquez, ese titular repetido hasta el cansancio ha perdido su eficacia. No es el único caso, pero es uno de los más extendidos junto con ese de “Lo bueno, lo malo y lo feo de…”. Busque en Google Noticias ambos casos y encontrará novedades cada día (Búsqueda de “Crónica de una muerte anunciada” y de “Lo bueno, lo malo y lo feo”).

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Dudar hasta de su madre, el deber olvidado por los periodistas

Toda noticia tiene al menos dos lados. Las primeras versiones suelen dar una visión parcializada de los hechos, pero hay medios que las lanzan como verdades.

Esta es la historia: En Guayaquil, un ciudadano, cuya esposa e hija (o hijo) eran asaltados persigue en su carro a uno (o a dos) delincuentes que iba en moto y les lanza el carro. El supuesto delincuente muere aplastado y el chofer del automotor escapa.

En el caso indicado, varias versiones se dieron luego que contradijeron la primera información repetida en varios medios (Primera versión de El Telégrafo acá, Extra acá  y El Universo acá).

Para reforzar la idea, diario El Universo incluso presentó un gráfico que presentaba a un hombre con actitud malvada, perseguido por un vehículo que luego le atropella.

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Día del Libro para periodistas: 81 publicaciones recomendadas

Fotografía: Shutterhacks

¿Cómo aprende un periodista a escribir? Solamente hay dos formas: escribiendo y leyendo. En lo de leer, más que las técnicas y teorías de la comunicación, mucho más importante es leer buen periodismo, sobre todo las crónicas y grandes reportajes. Y entre ellos, los que han trascendido muchas veces están incluidos en libros recomendados.

Los libros que enseñan la técnica periodística están bien, pero los buenos trabajos ayudan a tomar ejemplos, a visualizar esquemas, a conseguir ritmo, a encontrar el tono y hasta para sembrar en nuestra mente algún que otro plagio inconsciente, que, si es bien usado, puede quedar bien.

La siguiente es una lista de libros periodísticos, la mayoría de crónicas y otros de reportajes, algunos tienen algo de ficción, pero sirven igual.

Los primeros son los 10 libros de no ficción recomendados por la periodista Leila Guerriero, considerada una de las mejores cronistas de Latinoamérica y ganadora del premio FNPI 2010, quien dice: “consumo más literatura que periodismo, más cine de ficción que documentales, y más historietas que libros de investigación”.

Aunque tiene algo de orden, esta no es una clasificación y por cualquier lado que se empiece se encontrará buenos libros.

Esta lista es incompleta (en ciertos casos, por ejemplo, se incluye la editorial y en otros no), pero se irá actualizando y mejorando cuando sea necesario.

Y un buen Día del Libro en este 23 de abril, día de San Jorge o San Jordi, una buena tradición catalana que debemos seguir.

Se aceptan sugerencias.

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